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En el verano aumentan los casos de conjuntivitis

Para poder evitarla hay que cuidar la higiene de la zona ocular.

Todos los años, cuando la temperatura empieza a subir y las radiaciones solares se intensifican, los expertos no se cansan de alertar sobre la necesidad de usar cremas solares para prevenir los efectos nocivos del sol sobre la piel. Sin embargo, no se suelen oír advertencias sobre el perjuicio a los que los ojos se encuentran expuestos en esta época del año. Los niños suelen pasar más tiempo al aire libre y están más expuestos a sufrir afecciones en sus ojos. Por eso, es clave evitar la exposición al sol en las horas de máxima intensidad -de 10 a 16-, así como ponerles gorros o sombreros y lentes de sol con filtro UV a partir de los 5 o 6 años.

Hasta aquí los cuidados del sol. Pero ¿por qué proliferan los casos de conjuntivitis en esta época del año? La conjuntivitis dura entre 8 y 12 días, y es autolimitada, pero en algunos casos puede prolongarse hasta por tres semanas. “Es la reacción inflamatoria de la conjuntiva, una membrana que recubre el interior de los párpados y que se extiende a la parte anterior del globo ocular. Generalmente, es producida por una infección (bacteria, virus u hongo) o por el contacto con alérgenos (polen, fármacos)”, comenzó a explicar el médico oftalmólogo Aldo Cesar Da Prá (MN 55294), quien profundizó: “En verano hay más exposición al sol, más contacto con el agua de mar y piscinas, lugares en donde su contagio aumenta considerablemente. Es por ello que su prevención es vital para evitar contraer esta enfermedad”.

La conjuntivitis afecta a personas de cualquier edad, con más incidencia en niños y pacientes con antecedentes de blefaritis, ojo seco o uso excesivo de lentes de contacto.

El especialista describió los síntomas para reconocer el cuadro desde sus comienzos y realizar la consulta médica lo antes posible: enrojecimiento ocular, secreción acuosa o mucopurulenta que produce lagrimeo, dolor, fotofobia (sensibilidad a la luz), visión borrosa, sensación de pesadez en los ojos, edema palpebral y disminución de la agudeza visual cuando compromete la córnea. “Para el tratamiento se suelen indicar antibióticos tópicos, frío local, lágrimas, y antiinflamatorios, según la situación de cada paciente”, agregó.

¿Cómo prevenirlo? Cuidar la higiene de la zona, no compartir toallas y evitar refregarse los ojos con las manos sucias.

Es una reacción inflamatoria de una membrana que recubre el interior de los párpados, producida por una infección.

No hay que mirar directo al sol sin anteojos

Según Matias Iglicki, médico oftalmólogo, no se debe exponer bajo ningún concepto la visión a la luz solar directa sin la protección adecuada de anteojos certificados contra los rayos ultravioleta. No usarlos puede conducir al desarrollo de cataratas, maculopatía, pterigion (conocido como ojo del surfista, que es el crecimiento del tejido conjuntivo en la superficie del ojo), fotoqueratitis (inflamación de la córnea), conjuntivitis, tumores oculares y otras patologías. Con frecuencia, en los comercios se venden anteojos que dicen ser aptos para proteger contra la radiación aunque no es cierto. La mejor manera de estar seguros es recurriendo a un técnico óptico.

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