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En apenas treinta minutos, la tormenta hizo estragos en Neuquén y cambió rotundamente el paisaje. Se estima que entre las 21.30 y las 22 cayeron 30 milímetros de agua.
En la ciudad no se distingue entre calle y vereda: todo es un cúmulo de barro húmedo y, en algunas zonas, charcos enormes de agua que todavía permanecen y no alcanzaron a ser absorbidos por el suelo. Muchas calles quedaron anegadas y, mientras duró la tormenta, se convirtieron en ríos donde vehículos, ciclistas y transeúntes intentaban circular, sorprendidos por el temporal que se desató de un minuto a otro.
Un día después del diluvio en Neuquén, en la zona oeste permanecen enormes surcos en la tierra y, en algunos casos como en la calle Crouzeilles, la tierra está literalmente partida en dos. Producto de esto, se rompió un acueducto y siete barrios quedaron sin agua.
Ante la fuerte tormenta, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación propusieron una serie de recomendaciones para resguardarse de los efectos adversos de las tormentas que, según se espera, se repetirán esta noche en la región.
Desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) pronostican lluvias para lo que queda del martes y parte del miércoles, mientras que el jueves mejoran las condiciones. Para hoy se esperan precipitaciones desde el mediodía que se irán intensificando con el correr de las horas y a la noche podrían tener su mayor intensidad con la caída de otros 30 milímetros de agua en Neuquén y la región.