"En realidad, hay un alto grado de superposición entre mujeres y hombres en todas las regiones estudiadas", destaca la investigadora de la Universidad de Tel Aviv y principal autora del estudio, Daphna Joel.
Uno de los experimentos realizados, y basados en esas diferencias sutiles encontradas, creó una especie de escala con un extremo femenino y otro masculino, y constataron que de los cerebros monitoreados, apenas el 1% de los hombres y sólo el 10% de las mujeres caían en cada extremo; mientras que un tercio de las personas tenía cerebros anatómicamente intermedios.
"La mayoría de los humanos tienen cerebros compuestos por mosaicos de características que los hacen únicos, algunas son más comunes entre las mujeres en comparación con los hombres y otras lo son más en los hombres respecto de las mujeres, y aún otras son comunes tanto a hombres como a mujeres", comentó.