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En la variedad está el gusto

Neuquén > El domingo por la noche Kevin Johansen se presentó en Casino Magic a sala llena. Pocos minutos tuvo que lidiar el público con su ansiedad para que el músico salga al escenario junto a su banda The Nada, con camisa a cuadros, jeans, guitarra en mano y en la voz el tema “Amor finito”, de su último disco, “Bi”, que marcó el comienzo.
De allí en adelante dieron un espectáculo variado, con un paseo por todos los géneros, acompañados de los dibujos de Liniers, múltiples instrumentos y, sobre todo, prestando para el disfrute, una de las "buenas voces" masculinas del país.
Tras un corto saludo de bienvenida comenzó “Baja a la tierra”, el tema que hizo para el nuevo álbum junto a Lila Downs.
“Calentamos motores con 'Bi' y ahora vamos a seguir por otro lado. Decimos que somos des-generados, y es una forma de decir que nos gusta la música toda, sin importar el género. Por eso vamos con una cumbia muy glam, porque los The Nada somos muy glam”, dijo Kevin como intro a “En mi cabeza”. Le siguió un pequeño ska: “Un palomo en celo” y “No voy a ser yo”, el tema que según el cantante, tenía una “letra que era muy de macho resentido, y la agarró un amigo, Jorge Drexler, la dio vuelta y la convirtió en una canción de entrega masculina”.
En un impasse, Kevin contó por qué eligió la foto de sus padres para la tapa del disco, habló de su madre argentina y el relato desembocó en “Vecino”, otro tema nuevo.
La canción en spanglish “My name is Peligro” fue una de las que dejó lucir mejor los trazos de Liniers sobre la pantalla. Y “Che Donalds Mc Guevaras” fue la muestra de lo que el músico piensa y escribe para cantar.
A lo largo de la noche Kevin tocó la guitarra criolla, eléctrica, charango y, cuando agarró el bajo que le regaló un amig hizo “Hindú blues”.
Los temas "Party girl" y “Qué lindo que es soñar” pasaron por la noche. Con "Sur o no sur" la gente salió a bailar anticipando la despedida que llegaría, como era de esperar, con "Guacamole" y "Fin de fiesta". (L.V.)

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