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La promoción 1971 de la entonces Escuela Nacional de Comercio Don José de San Martín -el tradicional Colegio San Martín- decidió recrear esta semana la foto del último día en quinto año, pero 50 años después. Se pusieron los guardapolvos blancos, en su mayoría prestados, y ocuparon el mismo lugar en la escalinata del tradicional edificio de la Avenida Argentina.
En la foto original tenían entre 16 y 17 años, algunos quizás ya habían cumplido los 18. Todas las chicas estaban con guardapolvo blanco y pollera (¡no se podía ir de pantalón!), los chicos con blazer azul y los profesores de traje. El pelo largo, a lo Beatles o Sandro para ellos, y para ellas más largo todavía y planchado, con raya al medio: una postal de los años setenta.
Son doce los integrantes de aquel numeroso grupo inicial los que se juntaron una vez más. La mayoría están jubilados ya, muchos son abuelos y abuelas. Recibidos casi todos de Perito Mercantil y una de ella Bachiller del otro curso que se sumó. Después de egresar algunos se dedicaron a la construcción, otros al comercio y al mutualismo. También hay médicas, abogadas, bioquímicas y psicólogas, profesoras de matemáticas. Cuando se encuentran hablan sin parar.
"Al principio, cuando egresamos, acordamos que nos íbamos a encontrar todos los 8 de diciembre a las 6 de la tarde en El Ciervo. En ese momento no existían todas las formas de estar en contacto que hay ahora, así que teníamos que dejar fijo un lugar y fecha", contó Nidia Arleo, una de aquellas egresadas.
Durante muchos años se encontraron de esa manera que ahora parece tan azarosa, hasta que un día el trabajo y las ocupaciones hicieron que mermara la concurrencia y debieron fijar fechas más esporádicas. "Pero siempre nos seguimos viendo con la mayoría de los que permanecimos viviendo en Neuquén, y a veces venían los que estaban viviendo en otras ciudades".
"¿Por qué en El Ciervo? "Es que El Ciervo era el lugar de reunión de todo el mundo. Antes del horario de entrada nos encontrábamos todos ahí y nos íbamos juntos caminando para la escuela. Y a la salida de la escuela, revoleábamos en nuestras casas los útiles y los guardapolvos y volvíamos a ir para allá, porque era el centro de encuentro y veíamos a los chicos y chicas de otras escuelas. Pedíamos jugo de manzana que se hacía con una juguera que tenían, y salía más barato que el café. Si éramos diez u once, cuatro o cinco pedían un vasito de jugo de manzana cada uno y con eso podíamos estar en una mesa durante horas", recordó.
Así era la vida en aquel Neuquén de 45 mil habitantes. Dice Nidia que todos se conocían: "Estaban los que iban al San Martín, a la ENET Nº 1, al Don Bosco y al María Auxiliadora. Pero todos íbamos a las mismas confiterías: El Ciervo, Old Blip, que en ese momento se llamaba Blip Blup, y a Gente".
"Todas las escuelas nos juntábamos para los desfiles del 25 de mayo y el 9 de julio, y teníamos que ensayar antes. Me acuerdo de que los chicos del Don Bosco, que no era mixto todavía, usaban uniforme y eran los que mejor desfilaban", agregó.
Nora Santisteban cuenta entre risas que de lo que más se acuerda "es de las rateadas, las escapadas al bowling de la calle San Martín, las amonestaciones". "Nos íbamos por la puerta de atrás de la escuela y una vez nos quedamos pegadas en el cemento fresco que habían puesto. Nos escapábamos a pasear a la barda, para que nadie nos viera". También recuerdan que la penitencia de una de las profesoras de música era recitar junto al mástil la canción a la bandera. "Ojo con querer cantarla, había que recitarla".
Y claro que la amistad fue el lazo más fuerte y perdurable. "Los profesores y en general la disciplina eran más exigentes que ahora. Y lo más importante fue que llegamos hasta aquí con una amistad maravillosa. No existían las diferencias sociales, éramos todos iguales, algunos eran más buenos alumnos que otros, nada más", dijo Ana María Raimondi, que debido a un viaje ya planificado no pudo finalmente estar en la foto.
De aquel grupo original muchos se fueron a vivir a otras provincias o ciudades y dos lamentablemente fallecieron: Blanca Tirachini y Alberto Colabig, así que en los últimos años fueron menos en las juntadas. Pero gracias a la tecnología y aprovechando los contactos más estrechos de cada uno, se fue armando una cadena y el famoso grupo de WhatsApp acortó distancias y volvieron las anécdotas.
La escalinata de la escuela volvió a unirlos en la foto, y además llevaron una placa para agregar a las decenas que en el hall del histórico edificio recuerdan el paso de generaciones enteras de neuquinos. Iniciaron una recorrida por las aulas pero estaban ocupadas por alumnos que estaban rindiendo en las mesas de diciembre. "Qué chiquita parece la escuela, antes nos parecía gigante", dijo una, y la impresión fue compartida por todos. 50 años después y con más tiempo libre están planeando un nuevo viaje de egresados. "Queremos irnos en febrero a San Martín de los Andes, estamos seguros de que va a ser muy divertido", aseguraron.
Los egresados son: Eduardo Monsalve, Chabela Troncoso, Rubén Contreras, Graciela Galardi, Edith Bustamante, Cristina Gennari, Nelly Rivas, Titi Burlando, Pochi Stramazzi, Jane Sitzerman, Nidia Arleo y Nora Santisteban.