La tragedia sacudió al barrio de Don Bosco, en la localidad bonaerense de Benavídez, cuando un adolescente de 14 años murió después de quedar electrocutado al tocar un cable de un poste de alumbrado público.
Agustín Arévalo estaba jugando con un amigo a correr una carrera bajo una lluvia torrencial, lo que hizo que la calle por donde los chicos corrían estuviese inundada. “Mi hijo era muy chiquito para que le pasara esto. Es una desgracia que espero que no le pase a nadie porque es un dolor muy fuerte el que siento”, dijo Ana, la madre, en medio de una profunda tristeza. “Había un cable enredado en el poste de luz y tirado en el piso. El cable lo chupó hacia el poste y me lo electrocutó. No me lo pudieron sacar”, relató Ana.
“Nos estábamos preparando para festejar el cumpleaños de mi hijo menor, de cinco años. Estábamos haciendo la torta cuando pasó esto. No hay consuelo para tanto dolor”. Ana Arévalo La mamá de Agustín, el chico que murió electrocutado
Encima, llamaron a la ambulancia que se demoró tanto que la madre y otros de sus hijos fueron corriendo a una salita de primeros auxilios para que asistieran al chico. Ahí había una ambulancia pero por la inundación les dijeron que no podían moverla. “Me tuve que poner a los gritos como una loca para que hicieran algo. Pero una vez que lo atendieron, ya estaba muerto. No se podía hacer nada”, contó la mamá.
La familia también mostró su bronca con la policía que, aseguran, no hizo nada, y con los operarios de la Municipalidad, encargada del servicio eléctrico de la zona. Estos fueron a arreglar el poste electrificado un rato después de la muerte de Agustín, con su cuerpo todavía en el lugar. “Lo arreglaron como si nada, como si mi hijo fuese un perro. No les importó nada”.
No actuaron
Enojo por la pasividad policial
Algo que indignó a la familia fue cuando buscaron a un patrullero para pedir ayuda y los policías que estaban adentro no quisieron bajar porque estaba lloviendo mucho. “Sólo un vecino que es enfermero fue a ayudar pero no pudo hacer nada”, dijo la mamá.