En un breve pero contundente mensaje, el presidente de Brasil, Michel Temer, dijo ayer que no renunciará a su cargo y que se someterá a la investigación que lleva adelante el Tribunal Supremo de ese país. “No renunciaré, mi compromiso es con Brasil”, aseguró el mandatario.
“No compré el silencio de nadie, siempre honré mi nombre y nunca autoricé utilizar mi nombre indebidamente”, prosiguió el gobernante, que asumió el 12 de mayo de 2016 tras la salida anticipada de la ex presidenta Dilma Rousseff. “No temo ninguna delación, nada tengo que esconder”, afirmó el presidente poco después en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia.
“Mi único compromiso es con Brasil. No renunciaré. En ningún momento autoricé pagos y no compré el silencio de nadie. Quiero registrar enfáticamente: la investigación pedida al Tribunal Federal será el territorio donde demostraré mi inocencia”.
Dos horas antes del pronunciamiento, la prensa informó que el Supremo Tribunal Federal abrió una investigación contra Temer por considerar que hay elementos para sospechar que intentó obstruir la Justicia. El escándalo se desató el miércoles cuando el diario O’Globo difundió la información según la cual Temer habría sido grabado por un empresario que colabora con la Justicia en investigaciones sobre corrupción cuando avalaba el supuesto soborno.
El jefe de Estado brasileño dijo que no pudo acceder a las grabaciones que fueron presentadas al juez que investiga el Lava Jato. En los audios, supuestamente, se lo escucha dando la orden de comprar el silencio del ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, condenado por el caso más importante de corrupción de ese país. Temer demandó que se “investigue” a fondo la denuncia y dijo que podrá “demostrar” su inocencia. El discurso de Temer no parece haber aplacado la crisis en la que dos fuerzas aliadas dieron fuertes señales de abandonar el gobierno: el Partido de la Socialdemocracia Brasileña, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, y el Partido Popular Socialista, ambos con ministros en el gabinete.
“Cuando el optimismo retornaba, una grabación realizada clandestinamente trajo de nuevo el fantasma de una crisis política en una dimensión aun desconocida”. Michel Temer El presidente de Brasil, en su tenso discurso
Funcionario cercano al presidente ya se bajó
El escándalo por las escuchas del presidente Michel Temer donde autorizaba el pago de coimas se cobró su primera víctima: el ministro de Ciudades de Brasil, Bruno Araújo, presentó su renuncia e inauguró la sangría de funcionarios. El sendero de dimisiones sería recorrido también por el ministro de Cultura, Roberto Freire, quien supeditó su permanencia en el Gabinete a que dimita el mandatario.
La dimisión de Araújo, cuyas razones no se hicieron oficialmente públicas hasta el momento, fue confirmada a distintos medios internacionales por fuentes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), uno de los principales pilares del gobierno de Temer en el Parlamento y cuyo presidente, Aécio Neves, fue objeto ayer de una vasta operación policial por asuntos de corrupción.
Una investigación que puede acabar con su mandato
Brasil
El juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil Edson Fachin autorizó la apertura de la investigación contra el presidente Michel Temer, quien fue grabado supuestamente avalando sobornos de la mayor empresa frigorífica del mundo, JBS, cuyos dueños firmaron un acuerdo de colaboración con la Justicia, se informó oficialmente. La decisión se produce luego de que fuera divulgado que Temer fue grabado ofreciendo su apoyo a los sobornos al ex diputado preso Eduardo Cunha el dueño de JBS, Joesley Batista, un delator. Temer recibió la noticia antes de dar su discurso, en un terremoto político que afectó también a su aliado, el ex candidato presidencial Aécio Neves, quien dejó la conducción del Partido de la Social Democracia Brasileña y cuya hermana y primo fueron detenidos.
Un grupo de diputados del PSDB pidió el juicio político de Temer debido a este nuevo escándalo. Los parlamentarios reclaman la apertura del juicio político por crimen de responsabilidad. Asimismo, piden la renuncia del mandatario y el llamado a elecciones directas de manera urgente. Así, el presidente podría ser sometido al “impeachment”, el mismo mecanismo que destituyó a Dilma Rousseff.
Si se va o si lo destituyen, ¿quién lo reemplazaría?
Brasil
Una eventual destitución o renuncia del mandatario no conduciría a nuevas elecciones presidenciales en Brasil. En efecto, en caso de una doble vacancia -es decir, si dejaron el cargo tanto el presidente y el vicepresidente- durante los dos años finales del mandato, la Constitución brasileña prevé la elección indirecta del presidente. Este sería precisamente ese caso, ya que Temer, ex vicepresidente de Dilma Rousseff, asumió el cargo tras la destitución de la ex mandataria en 2016 y finaliza su mandato dentro de un año, en 2018. ¿Quién asumiría la presidencia? El primero en la línea de sucesión es el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, quien además es el encargado de dar la primera aprobación al pedido de “impeachment”. Maia tendría 30 días para convocar a una elección indirecta. ¿Quién elegiría el nuevo presidente? Sería elegido por los 513 diputados y 81 senadores en sesión conjunta.