{# #} {# #}
No pasaron ni 12 horas del allanamiento a la casa céntrica donde funciona un prostíbulo, que esa misma noche volvió a abrir sus puertas. Retiraron la faja de clausura municipal y los clientes empezaron a llegar de a uno al lugar.
Bastó con una pasada por el frente de la vivienda, ubicada en Jujuy 235, para percatarse de que los movimientos adentro eran los mismos que los de la noche anterior. Al parecer, luego del procedimiento policial y de los inspectores de Comercio, los propietarios de la casa retiraron la faja de seguridad y continuaron con su actividad normalmente.
“Todo esto nace de una investigación de la División de Delitos Sexuales, y nosotros acompañamos. Se clausuró porque adentro funcionaba un comercio sin la habilitación correspondiente”, explicó el subsecretario de Fiscalización Externa de la Municipalidad sobre los cajones de cerveza y la rockola que se secuestró durante el allanamiento del sábado pasado.
Detalló que la vivienda no era un hogar, sino un negocio donde se vendía alcohol y se reproducía música, incluso había mesas con caños para bailar.
Recordó que en abril habían clausurado el café que está al lado porque realizaba una actividad para la cual no estaba habilitado y que a la fecha continúa cerrado.
El sábado a la mañana, personal policial irrumpió en la vivienda y tomó por sorpresa a siete trabajadoras sexuales (tres paraguayas, dos dominicanas y dos argentinas), un guardia de seguridad y siete clientes. La encargada no se encontraba, pero estaría identificada.
Durante el allanamiento de la Policía se secuestraron elementos vinculados al delito de facilitación de la prostitución, como preservativos, 15 mil pesos en efectivo y documentación. Las mujeres manifestaron estar trabajando allí por voluntad propia.