Neuquén
“Tenemos muchos efectivos que por problemas psicológicos les retiramos el arma”. Lo reconoció Raúl Liria, jefe de la Policía de Neuquén, ayer en declaraciones a LU5.
Liria agregó: “Lo ocurrido -en referencia al cabo Alejandro Lagos, quien mató al novio de su ex e hirió a la joven- fue un hecho sumamente lamentable, y que en ningún momento hubo indicios de cosas contradictorias en su lugar de trabajo”.
El jefe de la Policía señaló que los controles para ingresar a la fuerza son rigurosos y que de los 600 aspirantes que se inscriben anualmente, nunca se llega a completar ese cupo porque para ingresar “el factor psicológico es determinante”.
El hecho de que un cabo de la Policía haya acribillado de seis tiros al novio de su ex y le haya disparado tres veces a ella con el arma reglamentaria frente a un niño de año y medio -hijo de ella-, puso sobre el tapete nuevamente el tema de quiénes son los que portan las armas que brinda el Estado.
En tal sentido, Liria explicó: “Son los jefes de las unidades los que observan a sus subalternos y, ante cualquier indicio, retiran el arma; se les hace un tratamiento y muchas veces no vuelven al área de seguridad, sino que se les readecúan las tareas o, en su defecto, se los separa de la fuerza”.
Entre la vida y la muerte
La joven Magnolia Salas sigue internada en terapia intensiva en el hospital Castro Rendón. Ayer, al cierre de esta edición, su estado era crítico. La joven recibió tres tiros, uno en el pecho, otro en la pelvis y el tercero en la pierna.
Ayer en declaraciones a la prensa, Pablo, su hermano, mencionó que se enteró por las amigas de Magnolia de que Lagos la había amenazado al terminar su relación hace un mes aproximadamente. La terrible agresión ocurrió frente a su pequeño sobrino de un año y medio, que al llegar la Policía “estaba temblando”.