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En pandemia, se triplicó el número de templos en algunos barrios

Muchos neuquinos se volcaron a la fe a partir de la incertidumbre y el encierro que trajo el coronavirus. El rito protestante creció en el oeste neuquino.

Incluso con la imposición de restricciones sanitarias para celebrar ritos, la pandemia de coronavirus dejó un saldo positivo para las iglesias de Neuquén. Con los nuevos permisos de circulación, algunos barrios del oeste registraron hasta el triple de capillas y templos que en los años previos al confinamiento.

El último censo de iglesias de la capital neuquina data de 2018. En ese relevamiento se habían contabilizado un total de 426 iglesias de distintos ritos que se distribuyen en diferentes barrios de la ciudad. Aunque la pandemia no permitió repetir el censo este año, los conteos informales en algunos sectores de Neuquén permiten estimar que el número creció a partir de la cuarentena.

Sergio Marino, director general de Cultos de la Municipalidad de Neuquén, aclaró que el número de personas que trabajan en su oficina se redujo a partir de las restricciones sanitarias, lo que impidió repetir el censo para conocer el impacto real que tuvo la pandemia en la cantidad de iglesias que operan en la ciudad.

Sin embargo, mencionó que cinco templos evangélicos que ocupaban grandes locales en el centro de la ciudad tuvieron que cerrar sus puertas porque hacían los ritos de manera virtual y no podían sostener el valor del alquiler. “Los templos evangélicos suelen ser autosustentables y pagan todos los costos a partir del diezmo o las ofrendas de los fieles”, detalló.

Meseta Nueva Esperanza Iglesias Evangelicas

En ese sentido, los referentes de estos cinco templos decidieron mudar su intervención espiritual al terreno virtual, en un proceso de adaptación que también incluyó al trabajo, el comercio y hasta la educación.

Sin embargo, y a partir de un crecimiento en la demanda de los fieles, algunos barrios del oeste neuquino registraron una multiplicación en la cantidad de iglesias activas. Entre ellos se destaca Colonia Rural Nueva Esperanza, donde se triplicó la cantidad de espacios religiosos.

En 2018, en este barrio de la meseta se contaban un total de 12 iglesias, en su mayoría de rito protestante. En un conteo informal que hicieron los propios integrantes de la Dirección de Cultos, se comprobó que ese barrio tiene ahora 36 iglesias funcionando, que responde en parte a la consolidación del sector y también a la demanda de contención espiritual que creció por el encierro.

Meseta Nueva Esperanza Iglesias Evangelicas

En Valentina Norte Rural, por su parte, los integrantes de la Dirección de Cultos detectaron un total de 38 iglesias activas, lo que representa una suba del 50% con respecto a 2018, cuando eran 25 los templos en actividad.

Marino aclaró que la mayoría de los templos que abrieron sus puertas son del rito protestante, mientras que las iglesias católicas no crecieron en número, pero sí, en muchos casos, cambiaron de locación a partir de la apertura de capillas en barrios periféricos o de la creación de comedores para brindar asistencia. “El catolicismo le da mucho peso a la ayuda social, y crecieron en ese sentido”, relató.

Si bien la cuarentena suspendió la posibilidad de celebrar ritos presenciales durante meses, Marino consideró que aquellos pastores, sacerdotes y otros referentes que se adaptaron a la virtualidad lograron mantener y hasta nutrir su comunidad de fieles. Luego, una vez que las actividades presenciales estuvieron permitidas, surgieron nuevas iglesias para dar respuesta a la demanda espiritual entre los neuquinos.

Meseta Nueva Esperanza Iglesias Evangelicas

--> Mayor demanda de contención espiritual

A la incertidumbre que generó la pandemia se sumaron también los nuevos desafíos que planteó la reestructuración de la dinámica familiar a partir del encierro forzado. “Hubo matrimonios que se volvieron a encontrar, a conocer, y padres que se reencontraron con sus hijos”, dijo Marino en relación a los cambios que llegaron con el coronavirus.

En ese sentido, explicó que el acompañamiento de los referentes religiosos fue una gran herramienta para las personas que debían sobrellevar nuevos conflictos en el seno familiar. “La fe tiene la capacidad de convertir lo negativo en algo positivo, y por eso mucha gente recurre a ella”, detalló.

Para el director general de Cultos, el crecimiento en el número de iglesias responde también a un aumento en la necesidad de los neuquinos de creer en algo sobrenatural que dé respuesta a un contexto mundial inédito que había que atravesar.

“El mundo no estaba preparado para esta situación y muchas personas tuvieron que recurrir a lo sobrenatural en búsqueda de explicaciones”, dijo Marino y agregó que el Estado se suele ocupar de la salud física y mental de las personas, pero son las iglesias las que cubren las necesidades espirituales de los fieles.

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