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Perú esperó treinta y seis años para clasificar a un mundial de fútbol. Tras decepciones y amarguras, su selección de fútbol lo consiguió y se desató la locura.
Los peruanos ya no saben cómo celebrar en las calles, incluso hasta desnudos por cumplir alguna promesa. Cánticos, gritos, lágrimas, bailes, fuegos artificiales, banderolas y bombos. La fiesta parece de nunca acabar.
"¡Nos vamos al Mundial, carajo!", gritaron los hinchas frente a una pantalla gigante instalada en un parque del concurrido distrito de Miraflores, en Lima.
La escena se repetía en varias ciudades del país. El Perú es el último equipo en clasificar al Mundial de Rusia 2018.
A los aficionados no les importaba abrazarse entre desconocidos, soltar lágrimas y tirarse al piso. Nunca antes, desde hace más de tres décadas, los peruanos se vieron tan unidos en una celebración. "Es histórico", "nunca perdí la fe en mi Perú", "puedo morir tranquilo", decían los hinchas.