{# #} {# #}
El acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) no se vio afectado en los hospitales de Neuquén durante la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus, pero sí en las salitas barriales. Esto impactó directamente en el hospital Heller: en 2019 se practicaron 50 ILE, mientras que en lo que va del 2020 fueron 190, es decir, casi cuatro veces más.
Las ILE son aquellas que pueden realizarse por las causales de riesgo de salud, de vida o en caso de violación y que están reguladas por un Protocolo que el 2 de enero fue firmado por la ministra de Salud Andrea Peve.
Entre enero y noviembre del 2020, 190 mujeres decidieron interrumpir sus embarazos en el hospital del oeste y en 2019 fueron 50. Profesionales de la salud advirtieron que el acceso se vio obstaculizado en las salitas barriales, donde usualmente se garantizan las ILE y este año vieron afectadas sus tareas por el coronavirus, por lo que esto "sobrecargó" al hospital.
“Lo que pasó en 2019 es que el acceso en los centros de salud estuvo más agilizado porque no estábamos en pandemia y, en la zona oeste, la gran mayoría de los centros de salud garantiza el acceso a la ILE. Este año lo que sucedió es que se vio dificultado el acceso en los centros de salud que pasaron a tener solamente tareas de Covid”, explicó la tocoginecóloga Katerina Milone, integrante del equipo que garantiza la ILE en el Heller, en conversación con LM Neuquén.
A su vez, el servicio de ginecología del lugar reforzó su equipo y los canales de comunicación, por lo que fueron muchas las que solicitaron información a través de la casilla de correo electrónico (consejeriaopciones.hhh@gmail.com) al no poder salir de sus casas.
De los datos registrados por el Heller, el 70% de las ILE se realizaron durante el primer trimestre de gestación y mayoritariamente de forma ambulatoria, es decir, en las casas y a través del medicamento misoprostol. El porcentaje restante requirió la internación de las mujeres a modo preventivo y por realizarse después de las 12 semanas. “Los riesgos de realizarse un aborto en condiciones seguras son bajos sobre todo comparados con los riesgo de continuar un embarazo hasta el final o de tener un parto o una cesárea”, aclaró Milone.
El año pasado, en la salita del barrio Almafuerte se realizaron 50 ILE, la misma cantidad que en el Heller, mientras que este 2020 se garantizaron 27 prácticas. Al igual que ocurre en otros centros de salud del oeste, como San Lorenzo o Progreso, las pacientes tienen acceso a la práctica, pero en este particular 2020 el trabajo se vio modificado y muchas debieron acudir al hospital.
En el hospital Castro Rendón, el más importante de la provincia, en lo que va del año se realizaron 68 ILE, mientras que en 2019 fueron 100 las mujeres que accedieron. La diferencia no es mucha, teniendo en cuenta que el 2020 todavía no termina.
“Algo que no bajó tanto en la pandemia son las ILE. Toda la pandemia seguimos viendo ILE y no vimos que haya disminuido, como sí bajaron las consultas ginecológicas. Al principio no había nada de nada (de otras consultas), y las ILES seguían viniendo”, reconoció la ginecóloga del Castro Rendón, Luciana Hita. La profesional explicó que la modificación que sufrió el servicio fue el consultorio “a demanda” ya que todas las situaciones empezaron a abordarse a través de la guardia.
Según precisó Milone, la gran mayoría de las mujeres que accedieron en el Heller son adultas de entre 20 y 35 años, mientras que un porcentaje menor son adolescentes o menores de 18 años, y un grupo más chico de mayores de 35. “También la gran mayoría de las que solicitan ya tienen hijos o hijas previas, es decir, tienen su deseo de maternidad ya satisfechos”, señaló la profesional.
En el caso del Castro Rendón, la mayoría de las que accedieron tienen entre 20 y 30 años (30 mujeres). Le sigue la franja de entre 31 a 40 años (21 mujeres), y en menor porcentaje se encuentran mayores de 41 años y menores de 20 años.
La gran mayoría de las mujeres que accede a la ILE en los hospitales públicos opta luego por un método anticonceptivo, por lo que es clave la asistencia integral de los derechos sexuales y reproductivos del sistema de salud.
La ginecóloga Katerina Milone destacó que “hay un gran contraste entre la anticoncepción pre ILE y la post ILE porque desde el hospital se puede garantizar el acceso a métodos de larga duración”, lo que permite a las mujeres estar “más relajadas” y tener “un poco más de libertad”.
Según los datos del hospital Heller, el 87% de quienes interrumpieron sus embarazos no usaban métodos anticonceptivos o usaban métodos de barrera o pastillas anticonceptivas con irregularidad en la toma, es decir, métodos de corta duración.
Luego de realizarse la ILE, el 75% de las mujeres accedió a un método de larga duración. “Un 30% eligió el DIU, un 25% eligió el implante subdérmico, un 25% anticonceptivos inyectables trimestrales o mensuales. También hubo mujeres que pudieron acceder a la ligadura de trompas, que eso sí estuvo restringido por la pandemia y solamente se hicieron cinco en contexto de ILES. Solamente menos de un 10% eligieron métodos de corta duración”, detalló Milone.
"Esto permite a las usuarias no depender de una toma diaria de una pastilla o del preservativo, que aún con un uso correcto puede tener fallas", aclaró.