Es por esto que los comercios de la principal avenida de la ciudad, en sus primeras dos cuadras, se vieron afectados por los reclamos y también por la baja de las ventas a los mismos empleados municipales, que al no saber cuándo van a cobrar sólo compran lo urgente e indispensable.
Natalia, empleada en un comercio de la zona, aseguró que "no dejan trabajar". "Arrancan a las 7 con los bombos y no paran hasta las 16", agregó.
Unos metros después, Camila opinó que "está mal que no paguen en tiempo y forma los sueldos de los empleados y que muchos se acercan, pero que no concretan las compras justamente porque no tienen plata".
Una comerciante de la zona aseguró que las ventas cayeron muchísimo, por ejemplo en el
Día de la Madre, ya que al tener cortadas las calles los autos no pasaban por su frente.
Recaudaciones
La oficina de los eternos conflictos Algunos comerciantes ya están analizando pedirle al intendente que mude la oficina de recaudaciones al
Municipio. "Sería importante que su reclamo no perjudique a nadie", consideró Alejandra, empleada en un local.