Por el momento, los alumnos sólo utilizan los instrumentos (charango, guitarra, bombo, sikus y flauta melódica) que les presta el docente, aunque esperan que los vecinos les donen más y así sumar a su conocimiento.
Para Rosa Benítez, presidenta de la comisión vecinal del barrio, los chicos necesitan de un apoyo, y dijo que el salón comunitario se convertirá de a poco en lugar de contención y resguardo.