Varios miles de opositores marcharon ayer en Caracas, capital de Venezuela, y otras siete ciudades del país para presionar la realización de elecciones regionales y lograr una salida a la severa crisis en la que está sumido el país que gobierna Nicolás Maduro.
Bajo la consigna “Elecciones ya”, miles de opositores portando banderas venezolanas y de los diferentes partidos marcharon por algunas vías del este y el oeste de la capital. La protesta fue bloqueada en una avenida del norte de Caracas por centenares de policías, con equipos antimotines, quienes formaron un cordón humano para impedir el avance de la gente hacia la sede del Consejo Nacional Electoral, en el centro de la ciudad.
Luego de más de una hora de forcejeo con los policías, los opositores se retiraron pacíficamente del lugar después de que un grupo de dirigentes entregara a uno de los directores del CNE un documento en el que exigía la definición de un cronograma electoral de este año.
El dirigente opositor Henrique Capriles rechazó el despliegue de policías y militares que hubo en Caracas y en otras ciudades del interior y sostuvo que esas acciones revelan el “terror” que le tienen el presidente Nicolás Maduro y su cúpula a que se den elecciones en Venezuela y el pueblo salga a la calle.
Aunque la marcha de este lunes fue masiva, la asistencia fue mucho menor a la que se reportó en las protestas que se dieron el año pasado a favor de un proceso de referendo revocatorio de mandato de Maduro, que fue suspendido en octubre por las autoridades electorales y judiciales.
El presidente de la encuestadora local Datanálisis, Luis Vicente León, atribuyó esa caída a un problema de “motivación” y al “miedo” a la represión.