Neuquén.- “A mi hijo me lo mataron de un tiro en el pecho con 16 años”, expresó con angustia y dolor María Inés, la mamá de Franco Orellano, tras escuchar los alegatos finales en el juicio por el crimen de su hijo ocurrido en Rincón de los Sauces. La fiscalía solicitó que Mauricio Maximiliano Tapia sea declarado culpable de homicidio simple y el defensor particular, que sea absuelto por el beneficio de la duda razonable.
La madrugada del 19 de noviembre de 2016, Franco salió de su casa para ir hasta a lo de unos vecinos donde se desarrollaba una pelea familiar a los gritos, pero jamás imaginó que lo sacarían a los tiros. Los disparos impactaron en el portón, pero uno le dio en el pecho. Herido, corrió hacia su casa, se cayó, se levantó y volvió a correr. Minutos más tarde, le mostró a su hermano la herida que tenía en el tórax y él salió a la vereda pero ya no quedaba nadie. “Me dijo que le dolía, se levantó la remera y tenía el disparo. Sólo alcanzó a decirme que había un auto blanco”, contó Jonathan. El adolescente fue llevado de inmediato a la Clínica Maternidad Rincón de los Sauces y luego fue derivado a Neuquén al Hospital Regional, donde falleció esa tarde.
Pasó un mes hasta que el principal sospechoso, Maximiliano Tapia, fue acusado por el homicidio. El joven le alquilaba un departamento en el fondo de la casa a su tío Luis Tapia, en Belgrano casi Tierra del Fuego, y esa madrugada había llegado junto a su novia y su hermano luego de que fueran echados de una fiesta por disturbios. Continuaron la pelea en el patio delantero de la vivienda cuando la víctima se asomó por el portón. “Franco Orellano se acercó a insultar en general hasta el patio delantero de la casa de Luis Tapia. Fue el único que se acercó en ese horario”, sostuvo el fiscal Fabián Flores en su alegato final. Mencionó que en la calle encontraron una vaina servida y un trozo de plomo desnudo, que tenía ADN de Tapia, y que el barrido electrónico arrojó que el acusado había manipulado y disparado un arma de fuego.
Para la defensa, las pruebas presentadas por la fiscalía no alcanzan para sostener que Tapia fue el autor de los disparos y solicitó su absolución. En su defecto, habló de homicidio en estado de emoción violenta, al mencionar que una pericia indicó que Tapia tenía trastorno mental transitorio.
Ayer las partes hicieron los alegatos de cierre en el juicio contra Mauricio Tapia. Su defensa planteó que el autor del disparo fue otro joven.
La defensa señaló a otro “autor”
“La defensa siguió otra línea de investigación, la de Alan Zumel Zu, quien era una de las personas que sí tenía un móvil asesino”, sostuvo Marcelo Henriksen Velazco, al contar que este joven había tenido un enfrentamiento previo con la víctima. La mamá de Franco reconoció esa discusión previa, pero aseguró que el abogado defensor quiso usar a Fernanda Pereyra para culpar a ese joven. “Yo la conocía a Fernanda, le conté que Velazco la había puesto como testigo y ella no sabía nada. El fiscal Flores la filmó cuando declaró que Velazco le había ofrecido plata y protección para que dijera que había sido Alan”, sostuvo María Inés. Cuando ocurrió el crimen de Fernanda, una de las hipótesis la vinculaba con este juicio.