Precisamente, en un patrullaje de rutina del Escuadrón 33 con sede en San Martín de los Andes, los gendarmes advirtieron que en uno de los senderos cercanos al paso Mamuil Malal había huellas recientes.
Sospechando de que se podría tratar de narcos que utilizan esos caminos para cruzar la cordillera, los gendarmes comenzaron a seguir esos pasos, hasta que encontraron el botín escondido.
Debajo de un nylon negro había 9 ladrillos de marihuana compactada, que esperaban ser trasladados al lado chileno, donde el costo llega a triplicarse.
La jueza federal Domínguez fue notificada de inmediato y dio órdenes precisas de secuestrar el cargamento, que tuvo un peso superior a los 9 kilos.
En la causa no hubo detenidos, pero se abrió una investigación para tratar de dar con los narcos y con las mulas, que cobran hasta mil pesos por kilo de marihuana que cruza el límite territorial.
La vulnerabilidad de la frontera quedó en evidencia en octubre de 2014, cuando LM Neuquén relevó 32 pasos clandestinos que son utilizados con frecuencia por los burreros para llevar droga a Chile. Son cruces naturales, algunos intransitables en invierno, que no están mapeados pero son conocidos por los baqueanos de la zona.