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Guadalupe Maqueda
maquedag@lmneuquen.com.ar
Neuquén.- La honestidad es un valor que se viraliza en las redes sociales. ¿Qué harías si te encontraras una billetera con casi 10 mil pesos? Posiblemente, la desgracia de unos sería la forma de hacer plata fácil para otros. O bien, la oportunidad de dar el ejemplo buscando a su dueño para restituirle el objeto a perdido. De vez en cuando, eso ocurre.
Le pasó al neuquino Pablo Serrano (40), quien en su recorrida habitual por la plaza Roca encontró sobre un banco la billetera de un joven y, en su interior, la suma de 9800 pesos. No sabía qué hacer y lo primero que se le ocurrió fue sacarle una foto y enviársela a su hermano Fabio. También se contactó con su novia, Carla, quien vive en Cipolletti y tuvo la idea de iniciar una campaña en las redes sociales para encontrar al dueño de la billetera. El hallazgo ocurrió el viernes y, desde entonces, la búsqueda viral fue compartida en Facebook 1199 veces.
“Sería incapaz de quedarme con algo que no es mío”, dijo Pablo en lenguaje de señas, ya que es hipoacúsico. Por eso, su hermano Fabio hace de interlocutor y lo acompaña en la búsqueda: “Es lo que queremos hacer y lo que debemos”.
Lo primero que hicieron fue ubicar al legítimo propietario de la billetera en la zona de la Confluencia, en el domicilio que figura en el documento de identidad que perdió junto con el dinero. Está a nombre de Alan Emiliano Aguirre, nacido el 6 de junio de 1997. Sin embargo, al dirigirse al lugar, Pablo no encontró a nadie con ese nombre viviendo en calle La Pampa al 1471; y al consultar en el barrio, los vecinos le manifestaron que no conocían a la familia Aguirre.
Con la ayuda de Carla, también sordomuda, comenzaron una búsqueda paralela en las redes que disparó una catarata de mensajes, aunque, por ahora, sin resultado.
Ya había devuelto una mochila
Aunque es la primera vez que se encuentra tanto dinero en la calle, Pablo Serrano ya fue dos veces honesto. En otra ocasión, encontró una mochila mientras transitaba por el Parque Central. La Policía andaba cerca y entonces decidió dársela; y al poco tiempo, descubrió que su dueño era un compañero de trabajo, quien no tardó en agradecerle el gesto.