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Los damascos son grillados para que aflojen la cáscara y se ablanden un poco. Tienden a ponerse un poco amargos si no están muy maduros, luego aflojan con el provolone y la albahaca.
Una cucharadita de miel luego de condimentarla reconstruye todos los lazos de cada sabor. Optativo obviamente. Una ensalada fresca, que despierta el apetito.
puñado hojas de berro
puñado escarola morada
puñado albahaca
100 g queso provolone
100 g damascos
aceite de oliva
sal
pimienta
1 cucharada de miel
Lavar y secar los vegetales. En una sartén con un poquito de aceite de oliva poner las mitades del damasco sin carozo a sellarse. 1 minuto y medio de cada lado.
Retirar y reservar (dejar enfriar). Colocar en un plato profundo el berro y la escarola, sumarle los damascos fríos. Cortar de a pedacitos finos el queso provolone y sumarle algunas hojitas de albahaca. Luego agregar sal, aceite de oliva y si querés una cucharadita de miel. Mezclar y disfrutar!