Se resiste. Da pelea. Pero la situación de Pablito es compleja. El volante que tantas alegrías le dio al fútbol sigue luchando con una lesión que lo tiene parado hace tiempo.
La vuelta a River siempre estuvo condicionada por su evolución. Aunque al hincha poco le importó. Solo el Payaso y el cuerpo médico sabían de la gravedad del sobrehueso en el talón. Y sin poder entrenar por el dolor, se sometió a una nueva intervención, siempre soñando con volver a vestir la banda cruzada en el pecho.
Pasaron dos semanas de la tercera cirugía en menos de un año. Volvió a apoyar el pie, aunque con una bota, y su regreso es una incógnita.
El rumor sobre un posible retiro creció de tal manera que hasta se anunció que en los próximos días se haría oficial. Es que la intervención no solo le servirá para desempeñar la actividad, sino también para desarrollar una vida normal, sin dolor al pisar.
Lo único concreto es que las próximas semanas serán claves, porque debe comenzar con una rehabilitación de casi tres meses.
Pone todo
La derrota ante San José de Oruro (en la altura de Bolivia) y el empate con Quilmes de local alteraron los ánimos en River. Y Gallardo quiere alejar los fantasmas.
Frente a Belgrano –el rival que lo envió a la B– pone lo mejor: Barovero; Mercado, Maidana, Funes Mori, Vangioni; Sánchez, Kranevitter, Rojas; Pisculichi; Mora y Teo.