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La víctima, llamada Keyla Patricia Martínez, fue arrestada el sábado por la noche en la ciudad de La Esperanza, departamento de Intibucá, cuando viajaba en auto con su amigo Edgar José Velásquez Orellana, un médico ginecoobstetra. Según la versión policial, ambos fueron demorados "por escándalo en la vía pública en estado de ebriedad e incumplimiento al toque de queda". Tres horas después, específicamente a las 2.55 de la madrugada del domingo, la muchacha fue declarada muerta mediante un dictamen médico del Hospital Dr. Enrique Aguilar Cerrato.
"Durante la ronda de supervisión de las celdas, los agentes la descubrieron intentando quitarse la vida, mediante asfixia por suspensión, por lo que de inmediato fue trasladada al centro médico", señaló la Policía, mediante un comunicado. "Se encontraba de rodillas contra el piso. El asistente abrió la celda, sacándole el suéter del cuello e informó al oficial de servicio y demás compañeros que se encontraban en el lugar", agregó el reporte oficial. A su vez, el subcomisionado Melvin Alvarenga afirmó que al momento de la detención, la mujer no fue sometida a una prueba de alcoholemia porque "ella aceptó haber ingerido bebidas alcohólicas".
No obstante, esas versiones fueron rechazadas tanto por la familia como por la opinión pública, poniendo el accionar de las autoridades en el ojo de la tormenta. "¿Por qué si el doctor estaba allí al lado, no lo sacaron para que le diera primeros auxilios?", cuestionó Nancy Martínez, hermana menor de Keyla. En tanto, desde el hospital contradijeron a la fuerza de seguridad e indicaron que al momento de llegar al lugar, ya estaba muerta.
En esa línea, el Ministerio Público confirmó este martes que la joven fue asesinada y precisó que la causa de la muerte fue asfixia mecánica y obstrucción de las vías respiratorias. La portavoz del Ministerio, Yuri Mora, explicó que se están realizando investigaciones para esclarecer lo ocurrido el sábado por la noche y al cuerpo se le realizó un hisopado vaginal para determinar si hubo abuso sexual. También, esperan los resultados toxicológicos para constatar si la chica efectivamente estaba en estado de ebriedad al momento de la aprehensión.
"A ese Alvarenga le digo que es un sinvergüenza, un maldito que está encubriendo a los asesinos de mi hermana porque se puso nervioso cuando le dije que los iba a denunciar. A mi hermana no la dejaron hacer la llamada que por derecho tiene, no me avisaron a mí del intento de suicidio", comentó Nancy. La madre de la víctima, que vive en España, y los otros hermanos, que residen en Estados Unidos, volvieron a Honduras para darle un último adiós a LKeyla. En tanto, cientos de personas se manifestaron ante las comisarías.