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El enojo de Juana Repetto con LAM y su duro mensaje en redes

La actriz se descargó en su cuenta de Instagram luego de un episodio que vivió con un móvil del programa de Ángel de Brito.

Después de haberlos expuesto públicamente por dejarla “clavada” sin salir al aire tras haber pactado una nota, la actriz Juana Repetto volvió a descargar su bronca en redes sociales y dio más detalles del polémico episodio que vivió con LAM, el programa que conduce Ángel de Brito. Y aunque intentó bajar un cambio, dejó en claro que la situación le molestó, y mucho.

Todo empezó cuando la actriz tenía pautado un móvil desde su casa. Según contó, el equipo del programa le venía insistiendo desde hacía meses para que participara, por lo que finalmente accedió y organizó toda su rutina en función de esa salida al aire. Sin embargo, el móvil nunca salió y ella reaccionó con furia, exponiendo chats y contando el detrás de escena de una noche caótica con sus hijos.

Ya más tranquila, pero firme, Repetto explicó su postura: “Hace más de 20 años que trabajo en televisión y mi familia muchísimo más, sé perfecto cómo es esto y que puede pasar que organices un móvil y después no salga. Pero me pareció poco cordial y poco considerado”. Lejos de victimizarse, aclaró que su enojo tuvo un motivo puntual: “De verdad me estaban pidiendo hace muchos meses, con mucha insistencia e intensidad que vaya porque Ángel de Brito quería que esté”.

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Y remarcó que su decisión de aceptar no fue casual: “La hice porque a Ángel lo quiero, me respetó siempre mis embarazos. Es un programa que quiero desde hace mucho tiempo”. El problema, según detalló, fue todo lo que implicó ese “sí”: “Hice un esfuerzo para estar. A las 20:00 llegaba el móvil a casa y el programa termina a las 22:00, que es la hora en la que mis hijos se duermen, y tengo un bebé de dos meses”.

El principal motivo de la bronca de Juana Repetto

Y ahí, al costado materno, Juana Repetto apuntó al eje de su bronca: “A cualquiera le molesta perder dos horas de su vida al pedo para hacer una nota que te pidieron mucho. Pero en mi situación particular, me enojó”. El relato de esa noche fue elocuente. “Corrí de natación, les di de comer rápido, me produje… dejé a Beli viendo una película, Toro se fue a dormir a la casa de un amigo para que yo pudiera hacer la nota, a una hora en la que ya estamos todos durmiendo”, explicó.

Y sumó una imagen que grafica el esfuerzo: “El bebito estaba molesto con una niñera que vino para que yo pudiera dar esa nota. Lo agarré a upa, le di la teta con la cucaracha puesta”. Por eso, fue tajante: “Saben esa situación, no da que me claven”. Incluso señaló que el equipo estaba listo: “Vinieron todos hasta acá, estaban hablando una boludez, me podrían haber hecho la nota”. Además, dejó en claro que tenía contenido para dar: “No me siento a hablar de mi vida privada en un programa de televisión sin contar nada laboral. Tenía cosas para contar, valía la pena el móvil”.

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Sobre el final, bajó un cambio y cerró con un tono más conciliador: “Pero bueno, ya está, ya se me pasó el enojo”. Así, Juana Repetto dejó en claro que entiende las reglas de la tele, pero también marcó un límite: cuando hay insistencia, contexto personal complejo y un esfuerzo real detrás… la consideración no debería faltar.

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