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Giselle, la futura esposa de Rolando Graña, contó todos los secretos de su boda

A menos de días de su boda, la productora reveló que está súper estresada.

Después de muchas preparaciones, y ya con una hija en común, Rolando Graña y Giselle Krüger van a casarse. El periodista y la productora están en pareja desde hace años, sin embargo, decidieron recién ahora pasar por la Iglesia para declararse su amor. Giselle, que es también la productora de su futuro esposo, es quien se está encargando de todo lo referido a la producción, y en sus redes sociales mostró quienes la están ayudando.

Es que la productora y periodista compartió un texto de agradecimiento para sus amigos más cercanos que la ayudan a hacer los últimos preparativos para la boda que se dará en los próximos días de abril. "Detalles para el 19. Gracias a mis amigos por ayudarme @carlosmandia, @diegosuarezmazzea.ok y @micaluuu", escribió antes de agregar una frase que muestra su estado de tensión con toda la preparación que está haciendo: "Cuando me preguntan si estoy estresada por el casamiento".

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Sin embargo, también tuvo tiempo para reafirmar su amor por Rolando Graña, a quien le dedicó una hermosa frase: "El amor verdadero siempre apuesta a más. Acompañarse, protegerse, bancarse, valorarse, elegirse".

El periodista no es muy afín a hablar mucho sobre su vida privada, sin embargo, hace pocas semanas le hicieron una entrevista en donde habló de lo que siente por su futura esposa: "El balance tiene que ser de muchos días buenos. Si yo pudiera volver hacia atrás, lo único que haría sería reordenar ese balance. Si el balance da que hay más días malos que buenos, hay que cambiar, hay que salir. Empezar de nuevo en otro lado. Con Giselle tengo ese balance. Nuestros días son buenos".

Es que la pareja tiene mucho que celebrar, no solo el casamiento. Hace pocos días Giselle reveló que había firmado un contrato para publicar su primer libro con la reconocida editorial Penguin Random House.

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“Descubrí que amaba escribir cuando tenía 7. Habían internado a mi hermano, mamá se atrincheró con él y yo la extrañaba horrores, tenía mil cosas para decirle. Como me sentía sin derecho a reclamar, se lo escribía en un papel y la liberación llegaba de inmediato, pero cuando la culpa se apoderaba de mí, lo tachaba, rayaba la hoja con furia hasta que la rompía. Muerta la evidencia, (para que no leyeran mis miserias) me la comía. Luego me miraba al espejo la lengua azul y si me cuidaba de abrir la boca nadie podría descubrirme. Fue desde aquel entonces que escribir se convirtió en mi propia espiral, podía manifestar mis sentimientos, pero de la manera más literal me los volvía a meter adentro”, reveló nostálgica.

“¡Penguin va a publicar mi novela y no sé a quién agradecerle primero! Si a la nena que supo que escribir le llenaba el alma, si al abuelo, que con su destrato me obligó a transformar la realidad, a mi esposo por darme lo más sagrado que tengo, o a mi hija porque con su sola presencia me obligó a atravesar mi infancia otra vez para reencontrarme”, contó feliz de esta gran experiencia en su vida.

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