El histórico compañero del músico escribió en sus redes sociales tras conocerse la muerte del ícono del rock nacional.
A menos de una hora de conocerse la triste noticia de la muerte del Indio Solari, Eduardo "Skay" Beilinson, histórico compañero del músico en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, le dedicó una emotiva despedida.
El guitarrista, cantante y compositor argentino escribió unas palabras para el Indio a través de sus redes sociales:
"Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje mi querido amigo, hasta siempre. Ahora sos la luz que viaja entre nosotros y para siempre. Hoy es un día muy triste", afirmó en un escrito que acompañó con una foto de ellos dos.
Y avisó que quedó suspendida hasta nuevo aviso la fecha de este sábado.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue integrado, en la mayor parte de su carrera, por el Indio Solari en voz y composición, Skay Beilinson en guitarra y composición, Semilla Bucciarelli en bajo, Walter Sidotti en batería y Sergio Dawi en saxofón, armónica y piano. Pero antes de ser eso, fue otra cosa: un experimento artístico sin nombre ni forma definida.
Todo empezó, según la propia leyenda, en un día de los inocentes. O al menos eso dijo alguna vez Skay para explicar cómo había conocido al Indio: "Seguramente todo empezó un 28 de diciembre". Dos personas, un taller de estampado de telas y un puñado de ideas que cambiarían para siempre la historia del rock argentino.
Los Redondos tienen su origen en La Plata, en el año 1976, y son descendientes directos de La Cofradía de la Flor Solar. La banda tuvo tres pilares inamovibles desde su inicio: el Indio Solari, Skay Beilinson y Carmen Castro "La Negra Poli", todos asesorados artísticamente por Ricardo Cohen, alias "Rocambole".
Durante casi una década tocaron en el circuito under platense y porteño, construyendo de boca en boca una base de seguidores que crecía como ninguna otra en el rock nacional. Promediando los años ochenta, con los discos Gulp! y el mítico Oktubre en su haber, alcanzaron la popularidad y afianzaron la identidad ricotera a través de himnos que serían emblemas del rock argentino.
Durante los años noventa la banda alcanzó su cima de masividad. Entre 1991 y 2000 publicaron La mosca y la sopa, Lobo suelto, cordero atado, Luzbelito, Último bondi a Finisterre y Momo Sampler.
La dupla creativa que sostenía todo era tan poderosa como tensa. Indio Solari ponía la voz y las letras: crípticas, poéticas. Skay Beilinson ponía la guitarra: un sonido inconfundible, sucio y elegante a la vez. Eran opuestos que se complementaban. Y justamente por eso, su unión fue tan explosiva... y su ruptura, inevitable.
Las tensiones entre Solari y Beilinson venían acumulándose desde hacía años. Desencuentros artísticos, de gestión, de visión. Las diferencias irreconciliables entre Solari y Beilinson fueron citadas como la principal causa de la disolución. A eso se sumó la violencia recurrente en sus recitales, que llevó a varias ciudades a prohibir sus conciertos.
El último concierto de la banda fue en Córdoba el 4 de agosto de 2001. Unos meses después, el 2 de noviembre de 2001, se anunció la separación definitiva de la banda a través de su sitio web. Sin conferencia de prensa, sin despedida, sin grandes discursos. Solo un comunicado en internet que cerró 25 años de historia.