La actriz irlandesa ganó un premio Oscar en 1990 por Mi pie izquierdo. Para millones de espectadores, su rostro fue el de uno de los personajes más queridos del cine navideño.
La actriz irlandesa Brenda Fricker murió a los 81 años. Su nombre puede no haber sido el más conocido del star system de Hollywood, pero su cara sí: para millones de espectadores en todo el mundo, ella es la mujer de las palomas, ese personaje solitario y entrañable que entabla una amistad inesperada y conmovedora con el pequeño Kevin McCallister en Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York. La noticia de su fallecimiento generó una ola de despedidas en redes sociales de personas que la recuerdan como parte de su infancia.
Antes de convertirse en un ícono del cine familiar, Fricker ya había alcanzado la cima de la industria. En 1990 ganó el premio Oscar a Mejor Actriz de Reparto por su actuación en Mi pie izquierdo, la película biográfica del artista y escritor irlandés Christy Brown, donde compartió elenco con Daniel Day-Lewis en uno de los trabajos más celebrados de la historia del cine europeo.
El Oscar llegó relativamente tarde en su carrera, pero la consagró definitivamente como una de las intérpretes más respetadas de su generación.
Nacida en Dublín en 1945, Fricker construyó su trayectoria principalmente en las industrias cinematográfica y televisiva británica e irlandesa. Trabajó durante décadas en producciones que en Argentina tuvieron escasa circulación, lo que convirtió su aparición en Mi pobre angelito 2 en 1992 en el punto de contacto más masivo con el público latinoamericano.
La secuela navideña, dirigida por Chris Columbus con Macaulay Culkin como protagonista, fue un fenómeno de taquilla global y su personaje quedó grabado en la memoria colectiva de una generación entera.
La escena en que la mujer de las palomas consuela a Kevin en el Central Park de Nueva York es una de las más emotivas de la saga. Sin diálogos grandilocuentes ni efectos especiales, Fricker construyó un personaje de una fragilidad y una ternura que trascendieron la pantalla y emocionaron por igual a niños y adultos.
La historia de un personaje marginal que encuentra conexión genuina con un chico perdido en la ciudad grande no envejeció y sigue siendo el corazón emocional de una película que el público volvió a descubrir en streaming décadas después de su estreno.
Ese personaje, paradójicamente, le ganó en el recuerdo popular al propio Oscar. Mientras quedó en la memoria de la crítica y los aficionados al cine de autor, la mujer de las palomas atravesó generaciones y fronteras culturales de una manera que ningún premio puede medir. La despedida en redes de este jueves, con miles de usuarios compartiendo capturas de esa escena en el parque, lo confirmó de la manera más contundente posible.
Brenda Fricker no tuvo una carrera construida sobre escándalos ni sobre apariciones constantes en los medios. Fue una actriz de oficio, discreta y comprometida con su trabajo, que dejó dos huellas muy distintas en la historia del cine: una placa dorada en la Academia y un lugar imborrable en la infancia de millones de personas que todavía recuerdan con cariño a la mujer que tenía las palomas en el parque y que le regaló a Kevin un momento de paz en medio del caos navideño de Nueva York.