La sobrina de la modelo hizo un cover de la canción que lanzó al estrellato a su tía.
Durante la última emisión de Solo con Niki, el programa de streaming encabezado por Nicole Neumann y su hermana Geraldine, se vivó un momento muy especial. Frente a las cámaras y con la complicidad de los presentes, la modelo y conductora se reencontró de forma inesperada con una etapa de su historia artística, reviviendo recuerdos ligados a su adolescencia y a su primer gran éxito musical.
Todo comenzó cuándo se sumó al estudio Helena, hija de Geraldine, junto al grupo de covers Los Power Langers para interpretar, junto a los músicos, una renovada versión de “Déjame soñar”. Esta canción tiene un valor singular para Nicole: la compuso cuando se asomaba a la adolescencia, y fue seleccionada como cortina musical de la serie televisiva Amigovios.
La escena funcionó como disparador de emociones para la conductora. Al escuchar cómo el grupo versionaban el tema, Nicole no pudo evitar conmoverse. “Es un tema tan icónico tuyo”, le dijo Helena a su tía, desatando un clima de intimidad y complicidad en el estudio. Nicole respondió con honestidad: “Tocado y cantado por ellos hasta parece un temón, ¿entendés? y lo escribí yo con trece años". La frase, cargada de asombro y gratitud, puso en evidencia el impacto que aún hoy conserva esa experiencia en su vida.
La canción “Déjame soñar” no solo marcó su debut como compositora y cantante, sino que se transformó en un hito gracias a la visibilidad que le dio la novela pantalla chica. El disco en el que se incluyó el tema contó con una promoción constante a través de la televisión, lo que facilitó su llegada a miles de oyentes jóvenes y consolidó a Nicole como figura del momento. El éxito fue inmediato, impulsado por la rotación en pantalla y el fenómeno juvenil que acompañó a la serie.
La dinámica en el estudio sumó un tono festivo cuando Geraldine Neumann, entre risas, propuso imaginar un futuro distinto para el clásico: “Y después la mandamos a remixar y olvidate, en el boliche lo damos todo”. La idea de una versión bailable despertó entusiasmo, pero Nicole, ante la consulta sobre si se animaría a interpretar el tema de nuevo tras tantos años, prefirió mostrarse cauta: “Arruino la versión, pero otro día, con preparación, puede ser, un día me puedo sumar quizás”.
En uno de los momentos más emotivos de la jornada, los presentes sorprendieron a Nicole entregándole un CD original de aquella época, que contenía las canciones que grabó en su adolescencia. Para completar la experiencia, acercaron un radiograbador y pusieron en marcha el disco, generando una ola de recuerdos en la conductora. Nicole detalló, emocionada, cómo fue el proceso de creación: “Yo estaba fascinada. Primero arranqué con un miedo de locos y después moría por ir... Imaginate el flash para una chica de trece años ir al estudio, ¿entendés? Grabar los coros, encima eran letras mías?”.
La sesión de recuerdos incluyó detalles poco conocidos sobre el arte del disco, realizado por la fotógrafa Gaby Herbstein. Nicole evocó la experiencia con palabras que retratan la mezcla de temor y entusiasmo inicial, y cómo esa vivencia se transformó en una de las más formativas de su juventud. Destacó además el rol creativo que asumió en el proyecto: “De las trece canciones, estoy casi segura que las escribí todas yo, salvo un cover de OBK, ‘El príncipe de mis sueños’, se llamaba que lo hicimos como ‘La princesa de mis sueños’”.
El vuelo propio de “Déjame soñar” a partir de Amigovios y la trayectoria del disco reflejan el vínculo entre Nicole y la música, así como el impacto personal y profesional que tuvo aquella etapa inicial en su vida. La emoción que desbordó en el estudio mostró que, más allá del paso del tiempo, el arte conserva un poder inalterable para conectar generaciones y reavivar las pasiones de la juventud.