El famoso director y dramaturgo relató cómo nació el vínculo con su actual marido.
Pepe Cibrián visitó los estudios de Infobae y en una charla a corazón abierto, el dramaturgo compartió detalles íntimos sobre su relación con Ezequiel Frezzotti, su marido desde 2024 y socio laboral. La historia comenzó de una forma inesperada para muchos: a través de una aplicación de citas.
Para Cibrián, Tinder representó una herramienta directa para conocer personas. “El Tinder es como la vida en esta sociedad vertiginosa. Vos vas a una comida, una reunión, y algo en tu cabeza está: quiero conocer a alguien, quiero tener sexo con alguien, quiero hacerme amigo de alguien... El Tinder es un espacio donde vos aclarás qué es lo que querés”, explicó. En su caso, dejó claras sus intenciones desde el comienzo: buscaba un vínculo auténtico y transparente.
La interacción con Ezequiel comenzó de manera virtual, con meses de conversación diaria, a pesar de la distancia. “Con Ezequiel estuvimos meses hablando todos los días. Él vivía en su pueblo, en Monte Buey, tiene una agencia de viajes”, relató con humor. La popularidad de Pepe no le facilitó el proceso, ya que muchos dudaban de que se tratara de él: “No me llamaba nadie. Entonces, lo aclaraba en televisión para que todos supieran”.
El encuentro presencial llegó luego de un extenso intercambio, confirmando la conexión forjada en la virtualidad. El vínculo con Ezequiel no se limita al plano sentimental. La convivencia laboral es una parte esencial en la dinámica de la pareja. Ezequiel se involucró activamente en la producción de los proyectos de Cibrián, formando un equipo que se fortalece con el compromiso y la intensidad.
“Él es el que hace la producción de este proyecto. Muy comprometido, muy compañero, muy buena persona, muy honesto, muy ético... Discutimos muchísimo, pero hay una relación muy profunda, muy de familia”, describió Pepe Cibrián, que esta semana fue homenajeado en calle Corrientes con una estrella con su nombre.
En palabras de Cibrián, la relación se vive “de una manera muy intensa porque somos muy intensos ambos”. Para él, la pareja es un espacio de discusión y crecimiento constante, donde el amor y la familia se construyen día a día. Así, la honestidad y la ética son pilares fundamentales para ambos, así como la posibilidad de compartir proyectos artísticos y desafíos personales.
Sobre la monogamia, Cibrián fue claro: “He tenido relaciones abiertas. Y con mucha alegría, pero ahora no tengo ganas. Él tiene 43 años, es un hombre muy vivido bien y yo también”. Sin embargo, no lo descartó a futuro: “Si surgiera un día, nos lo plantearíamos, porque cada uno hace lo que le da la gana de su vida. Pero por ahora, no”, insistió.
Cibrián y Ezequiel se encuentran trabajando codo a codo en una producción renovada de Drácula 2: La Resurrección. El estreno está previsto para el 12 de junio en una carpa especialmente traída de México, montada en el hipódromo de San Isidro y producida por el Circo Rodas. El espacio, con capacidad para 1.300 espectadores, representa un homenaje a los orígenes del teatro argentino y a la historia de la propia obra.
La nueva versión suma elementos técnicos y artísticos de gran escala. La historia se expande con una secuela situada treinta años después de la original, con nuevos protagonistas y un elenco numeroso, manteniendo el espíritu de la obra que revolucionó el musical en Argentina.