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Sabrina Garciarena es una de las protagonistas de Madres, la exitosa comedia que en su cuarta temporada se encuentra de gira por el país y que este viernes llegará con dos funciones (20:30 y 22) al Cine Teatro Español. La reconocida actriz junto con Viviana Puerta, Andrea Lovera y Manuela Perín tocarán en escena temas con los que todas las mujeres podrán sentirse identificadas. Justamente, Garciarena aseguró que la obra éxito en Broadway divierte y emociona desde el humor y la pura verdad desde la maternidad.
Después de cuatro temporadas, se están despidiendo de Madres con un gira nacional. ¿La obra superó sus expectativas?
Sí. En mi caso, soy muy intuitiva y me pareció que había algo muy empático en este libro. Y más allá de que se hizo en Broadway y había que adaptarla a ese momento pospademia, se fue creado en los ensayos con las experiencias que tenemos como madres y sentimos que quedó divina. Desde el inicio, las críticas nos acompañaron y el público también. Fue diferente comenzar a ensayar una obra por zoom y sin la presencia física de una directora (Josefina Pieres) que vive en Miami. Creo que el éxito de esta obra es que a las actrices que la hacemos nos gusta mucho.
¿Dónde creés que está la clave de la obra y qué se lleva el público?
Creo que la gente se identifica y eso en general cuando trabajo me gusta, salvo que sea algo más fantástico o cine de terror. Madres tiene que ver con nuestra propia experiencia, porque uno nació de una madre. Seas hombre o seas madre de corazón, uno se identifica porque todos nacimos de una mamá. Y la obra tiene mucha empatía, mucha emoción, y eso hace que al público le encante. Además, después de cuatro temporadas, la seguimos disfrutando un montón.
¿En qué punto hacés tu propia catarsis?
Muchas veces llegaba a los ensayos y a la función muy agotada porque no es fácil ser mamá de tres hijos tan chiquitos (León, Beltrán y Mía). Mis hijos son muy demandantes y soy una mamá que los carga a todos lados. Son casi nueve años de no dormir bien y muchas veces llego agotada, y para mí el trabajo es alegría, diversión y conectarme con mi profesión que amo. En la previa y en el posfunciones nos reímos mucho con las chicas porque está ese momento de amigas y compañeras. Después, con mis hermanas hablamos mucho del tema –son cuatro mujeres y un varón-, con mis padres y Germán (Paoloski). Creo que es clave la comunicación cuando uno está desbordado. Lo que hacemos en la obra es catarsis con humor, risas, y eso lo hace muy ameno. Todas las mujeres podemos sentirnos identificadas y Madres llega al corazón.
Además de tomar algunas experiencias sobre tu maternidad para la construcción del personaje, ¿te basaste en alguna otra persona?
Mica Vásquez (actriz) es muy amiga y, días antes de leer el guion, fui al baby shower de ella. Y noté mucho de lo que hay en Madres; notaba una persona súper entusiasmada o queriendo ver de qué se trataba esto de la maternidad y diez amigas diciéndole ‘no sabes lo que te va a pasar’, y ella (Mica) entre divertida y espantada escuchando a todas. Es muy loco el cambio de estar de novia, andar libre por la vida y, de repente, el embarazo, y decís ‘bueno, acá algo va a cambiar, no sé qué tanto, pero va a cambiar’. Cuando yo quedé embarazada, no tenía tantas amigas madres, entonces no me lo explicaron de esa manera. Me basé un poco en esa inocencia inicial y recordando el embarazo de mi primer hijo. Después tiene que ver un poco con la intuición y conectarme con mi mamá, hermanas y amigas. Hay muchas maneras de maternar.
En escena hay cuatro madres distintas, ¿con cuál de ellas te identificás?
En mis diferentes etapas de la maternidad me identifico con todas. Por ejemplo, el personaje de Barby (Viviana Puertas) tiene cinco hijos y varios desbordes que me hicieron recordar un montón a mi mamá. Ella dejó de trabajar, se dedicó a full a nosotros. Después hay otra madre que trabaja todo el tiempo y también soy esa. Con todas en algo me identifico, y el público que vaya a ver la obra se va a identificar.
¿Qué cosas imaginabas antes de la maternidad y qué te pasó luego de ser madre?
Uno tiene la fantasía de ser madre y después, en la realidad, es totalmente diferente. Es un cambio de 180 grados y no hay manera de que uno pueda estar preparado para eso. Te fuiste vos y tu marido a tener familia y volver a casa de a tres ya es un cambio gigante. Ni te digo, dos y tres… Uno se va adaptando a todo y es lo más maravilloso que te va a pasar. Eso es lo que hablamos en la obra. Para mí, la familia es lo más lindo en la vida. También está la elección de la que no quiere ser madre y la súper apoyo, porque cada uno intuye para dónde quiere ir.
En tus primeras etapas de mamá, ¿cómo fueron los primeros pasos junto a German (Paoloski) y cómo es actualmente?
Siempre es un cimbronazo tener un hijo para la pareja más allá de estar estable o enamorado. Esto de ser dos y tres cambia todo, la energía, y nos fuimos adaptando muy bien a todos esos cambios. Cada vez que nuestros hijos dicen algo o se ríen, nos miramos y con esa mirada entendemos todo. Es como nuestro momento feliz esta etapa de hijos chiquitos. Porque es algo que sabemos añorar mucho y lo vamos a extrañar un montón. El otro día me dijeron ‘tenés 18 veranos con tus hijos’ porque a partir de sus 14 años ya quieren estar todo el día con sus amigos. Ese es otro punto que hablamos mucho.
Germán ha manifestado que es muy cinéfilo. ¿Te ha ayudado en algún aspecto con tu trabajo?
Sí, es muy cinéfilo. Es un hobby que tiene. No podría decir si me ayuda porque nunca lee mis guiones. Cuando ve un trabajo mío, generalmente me dice que está buenísima la obra. Es como que acierto. Él es una persona muy inteligente, sensible, que tiene un sentido común muy amplio. Sabe lo que está bueno y lo que no. Es espectacular porque me puedo dar cuenta si le va a gustar o no. Siempre nos ayudamos y preguntamos cosas.
Entre el tiempo y la exigencia que demandan tu trabajo como actriz y tu rol, ¿llegaste a sufrir algún tipo de colapso?
No, pero siempre estoy como al borde. A veces tengo muchas sensaciones de mucha ansiedad, pero es porque es mucha responsabilidad todo. La casa, los chicos, el trabajo y hasta en lo social. De hecho, esta mitad de año viene con esta gira, otros proyectos y estoy viendo cómo voy a manejar mi energía para justamente no colapsar. Es muy demandante el trabajo de actriz, ser mamá y estar a cargo. Es muy importante saber hablar y pedir ayuda.
Hiciste mucho cine y series. ¿El teatro es algo que ahora estás experimentando? ¿Cómo fuiste viviendo cada salida a escena?
El teatro siempre era una asignatura pendiente porque mis primeros años de carrera me la pasé haciendo televisión, cine y viajando por todas partes. Además, me parece que el teatro es el tempo, ahí está toda la verdad. Lo estoy disfrutando un montón y tengo ganas de seguir haciendo proyectos hermosos en teatro.
¿Qué sensaciones nuevas pudiste percibir?
El teatro es maravilloso, mágico. A mí me conmueve lo que le pasa a la gente con esta obra y en general cuando voy a ver el teatro. Sentir que uno le da alegría a la gente después de tanta locura con la pandemia y la crisis actual a mí me encanta. Esta obra suma mucho porque también te recuerda mucho a tus hijos, que crecen rápido, entre otras cosas.
Actualmente, la ficción está en crisis. ¿Te dan ganas de volver a la televisión?
Es algo que quiero hacer. Tengo mi manager en Italia, España y aquí está Javier Furgang. Mi intención es seguir trabajando en todas las áreas donde haya un guion que me conmueva o me interese hacer. Obviamente, lo audiovisual está pasando una crisis importante y hoy es un momento en el que hay más teatro. Amaría volver a la ficción porque me da también ese contacto con la gente que te expresa que le gusta lo que hacés o te cuenta que sigue tus personajes. Eso me divierte mucho, y hace muchos años que no hago una serie diaria. El año pasado hicimos dos series que en algún momento van a salir en las plataformas, y después andan dando vueltas unas películas que tienen que aprobarse para hacerse. Una quedó en la mitad por la pandemia.