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Si alguien no tiene problemas en mudarse y comenzar una nueva vida es Soledad Fandiño. La actriz y modelo ha vivido en muchos lados, desde Puerto Rico, hasta Nueva York, también obviamente en Buenos Aires y ahora Miami. Es que se mudó a la ciudad estadounidense con su hijo Milo y empezó una nueva vida.
Sin embargo, a varios años de las experiencias que la llevaron a escalar en la farándula argentina, la madre de Milo recordó todo lo que debió soportar producto de las exigencias de la industria artística. "Una vez en un programa en el que estaba trabajando, me dijeron que no me preocupe por estudiar, que era tan linda que de lo único que tenía que preocuparme frente a cámara era de sonreír", abrió su posteo.
“También me nombraron con nombre y apellido a una colega que, según ellos, nunca iba a ser `exitosa´ porque para ellos y la sociedad… ella era fea", continuó su relato, donde detalló lo que le pedían para poder quedar en ciertos puestos, cuestiones que siempre giraban en torno a una imagen más sexualizada de sí misma.
"Le exigieron a mi estilista que me vista más sexy, con más colores, más ajustada. Y en distintos momentos de mi carrera, me han pedido infinidad de cosas: que adelgace, que me cambie el color de pelo para parecer “de barrio”, que algo tenía que hacerme, porque no daba `latina´", explicó con varias imágenes donde se la puede sin maquillaje y sin filtros.
Estos pedidos siempre tenían que ver con su apariencia física y no con su talento o estudios que había realizado. "Una vez hasta me aconsejaron que me ponga hombreras dentro del corpiño, se imaginaran para qué. Me han pedido que no use tacos para no ser más alta que el protagonista y seguramente que si hubiera sido posible, también otros me hubieran pedido que crezca varios centímetros de altura".
"Otros de estos comentarios los escuché en un tiempo no muy lejano, me dolieron, me hicieron llorar y una vez más me generaron ansiedad", agregó.
Sobre el final de la publicación, la mujer reflexionó: "Tuve que reconocer con dolor, el mundo que me rodea, reconocer que yo no quería eso, tomar decisiones que me cambiaron la vida, conservar mi poder, poner límites, elegirme y abrazarme. Abrir los ojos. Espero que sigamos abriendo los ojos. Que se elijan. Que se abracen, que sean como ustedes quieran ser".