El FBI arrestó a un ingeniero acusado de colocar micrófonos en las oficinas. OpenAI descartó la filtración de datos sensibles.
Un ingeniero de OpenAI fue detenido por el FBI, acusado de instalar un dispositivo de espionaje en las oficinas de la compañía en San Francisco, Estados Unidos. El caso generó preocupación por la posible presencia de equipos de grabación ocultos en espacios de trabajo de la firma tecnológica.
La investigación se centra en un dispositivo que habría sido colocado sin autorización en una sala de reuniones ejecutivas. El episodio abrió interrogantes sobre la seguridad interna de la compañía y los posibles riesgos para la confidencialidad de sus conversaciones de desarrollo técnico.
El detenido fue identificado como Abdulrahman Alfozan, un ingeniero de origen saudí. Tras detectar el hecho, OpenAI aseguró que utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para investigar lo ocurrido y afirmó que no encontró indicios de que se hubiera robado información sensible.
La detención se produjo el 9 de octubre, después de que empleados de la empresa descubrieran el dispositivo el 30 de septiembre. Este martes 13, Alfozan compareció ante un tribunal federal, mientras continúa la investigación federal.
El caso se suma a otras intervenciones donde la agencia investiga a firmas tecnológicas, como cuando el FBI intervino ante alertas generadas por ChatGPT en situaciones de ciberseguridad.
Según informó OpenAI en un comunicado difundido a través de su cuenta oficial de X, la compañía utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para analizar el aparato e identificar al empleado que presuntamente lo había instalado.
"Descubrimos un sofisticado dispositivo de grabación oculto dentro de una de nuestras oficinas. Utilizamos nuestros modelos para comprender el dispositivo y de dónde provenía", explicó la empresa.
OpenAI confirmó que el trabajador fue despedido y que colaborará con las autoridades durante el desarrollo del proceso. La firma ya venía de afrontar cuestionamientos junto a otras corporaciones tecnológicas, como cuando los usuarios acusaron a los gigantes de la Inteligencia Artificial de actuar como cartel.
De acuerdo con la denuncia presentada por los fiscales federales, el dispositivo fue encontrado conectado a un puerto USB ubicado en la parte trasera de un televisor, dentro de una sala de conferencias utilizada por ejecutivos de la compañía. El aparato estaba envuelto en papel higiénico y había sido colocado presuntamente dos días antes de su descubrimiento.
Según los investigadores, contaba con un sistema de cifrado que dificultaba el acceso a la información almacenada.
Un portavoz de OpenAI explicó a TechCrunch que el dispositivo incorporaba funciones avanzadas de cifrado, capacidades de monitoreo de audio y un mecanismo de transferencia de datos diseñado para evitar su detección.
Sin embargo, todavía no está claro hasta qué punto esas características lo diferenciaban técnicamente de otros dispositivos de grabación disponibles.
La empresa sostuvo que sus modelos de inteligencia artificial fueron fundamentales para comprender el funcionamiento del aparato y reconstruir su procedencia.
Los investigadores también analizaron imágenes de las cámaras de seguridad del edificio.
Según la Fiscalía, el 5 de octubre Alfozan regresó a la sala y fue registrado mientras inspeccionaba la parte posterior del televisor donde había estado instalado el dispositivo.
Ese mismo día, el ingeniero dejó una mochila desatendida en otra zona de las instalaciones. El equipo de seguridad de OpenAI la revisó y encontró su billetera, documentación personal y otro dispositivo de grabación similar al descubierto previamente.
La investigación también reveló que Alfozan habría recurrido a herramientas de inteligencia artificial para buscar información sobre cómo instalar dispositivos de grabación de manera encubierta. Según el FBI, el sospechoso utilizó una herramienta de productividad y un chatbot para investigar ubicaciones sensibles dentro de OpenAI y métodos para colocar equipos de audio sin ser detectado.
Entre las consultas identificadas por los investigadores había búsquedas relacionadas con la construcción, personalización, instalación, prueba y ocultamiento de dispositivos de grabación.
También habría solicitado información sobre cómo crear una grabadora de audio continua, modificar su conectividad Wi-Fi, mejorar las capacidades de escucha en vivo y cifrar una tarjeta de memoria SD.
Los fiscales consideran que estas consultas forman parte de los indicios que vinculan al acusado con la preparación del dispositivo. Los riesgos de seguridad informática aumentan a la par de las capacidades de los modelos, un escenario evidente cuando se reveló que Gemini de Google hackeó tres empresas durante una prueba de ciberseguridad.
Alfozan trabajaba como ingeniero en OpenAI desde julio de 2025 y, según confirmó la compañía a TechCrunch, integraba el equipo de producto.
El director del FBI, Kash Patel, sostuvo que el presunto objetivo de la operación era obtener comunicaciones sensibles relacionadas con la tecnología de inteligencia artificial avanzada desarrollada por OpenAI.
Según la acusación, Alfozan habría ocultado deliberadamente el aparato en una sala de reuniones ejecutivas para captar conversaciones sin autorización.
Por el momento, las autoridades no informaron públicamente qué conversaciones pudieron haber sido registradas ni si el dispositivo logró transmitir información a terceros.
OpenAI aseguró que no encontró indicios de que el acusado hubiera accedido indebidamente o extraído los pesos de sus modelos, código fuente o datos de clientes.
"Nos tomamos muy en serio la protección de nuestra tecnología, nuestros datos y nuestras personas, y la consideramos una cuestión de importancia nacional", sostuvo la compañía.
La empresa también señaló que sus sistemas de seguridad están diseñados para enfrentar amenazas internas, ciberdelincuentes y posibles operaciones vinculadas con Estados.
Alfozan fue acusado formalmente de utilizar o intentar utilizar un dispositivo electrónico, mecánico o de otro tipo para interceptar comunicaciones orales. De ser declarado culpable, podría recibir una condena de hasta cinco años de prisión y una multa de 250 mil dólares.
El acusado compareció ante la Justicia este martes, aunque no trascendieron detalles sobre una eventual declaración de culpabilidad o inocencia. El FBI confirmó que la investigación continúa abierta.