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Defensores de los derechos humanos condenaron la crueldad con la que fue tratada una activista filipina, quien actualmente está en prisión, en el momento en que quería despedirse por última vez de su hija fallecida, de tres meses. La mujer estuvo todo el tiempo custodiada por agentes armados a su lado y en ningún momento le permitieron darle el último adiós a la pequeña sin las esposas.
La convicta, identificada como Reina Mae Nasino y que encabeza un grupo de lucha contra la pobreza urbana, fue rodeada en todo momento por los funcionarios penitenciarios armados durante el funeral de Baby River. Además, pese a las súplicas de su familia, los encargados de la seguridad se negaron a quitarle las esposas. La presa, de 23 años, también vestía indumentaria de protección personal completa y ni siquiera pudo secarse las lágrimas. En algunas imágenes, se pudo ver a la madre de ella, Nanay Maritess, arrodillada ante la Policía, rogando respeto y que el funeral se lleve a cabo según sus deseos. “Pensé que tendríamos un entierro adecuado con familiares y amigos, pero quedé traumatizada. Me enoja tanto ni siquiera haber podido darle a mi nieta una procesión adecuada”, lamentó.
“Pensé que tendríamos un entierro adecuado con familiares y amigos, pero quedé traumatizada. Me enoja tanto no haber podido darle a mi nieta una procesión adecuada”. Nanay Maritess. Abuela de la bebé fallecida.
La familia tiene previsto demandar al personal de la Oficina de Gestión Penitenciaria y Penología y a la Policía Nacional de Filipinas. Según la abogada de la familia, no dejarán pasar “los actos grotescos y bárbaros de la oficina y la Policía cuando intentaron sacar a Reina del velorio; y cuando le arrebataron el cuerpo de Baby River”.
Nasino, miembro de Kadamay, fue arrestada en noviembre de 2019 acusada de posesión ilegal de armas de fuego y explosivos. La mujer insistió en que era inocente. River nació el 1 de julio y fue separada de su madre en agosto pasado, después de lo cual el bebé enfermó. A Nasino solo se le permitió visitar a su hija una vez el pasado miércoles 14 de octubre. “Ni siquiera vi su risa”, lamentó Nasino.
La fuerza justificó su procedimiento
La Policía Nacional de Filipinas(PNP) negó las críticas por un exceso en las medidas de seguridad que implementó durante el entierro de la beba de la activista encarcelada Reina Mae Nasino.
“Es el sujeto a quien estábamos protegiendo. Esa ejecución en seguridad es apropiada, considerando el control de multitudes”, aseguró el portavoz de la PNP, el coronel Ysmael Yu, en un comunicado. La mujer fue arrestada en 2019 acusada de posesión ilegal.