Lo curioso es que los pasajeros nunca se enteraron de lo sucedido hasta ahora.
El Ministerio británico de Transportes confirmó al Daily Mail que el "incidente" se produjo el 23 de agosto. No obstante, un portavoz del gobierno afirmó en un comunicado que lo ocurrido se debía a "ejercicios rutinarios del ejército egipcio".
Mientras que Rusia decidió el viernes cancelar todos los vuelos a ese país, otros como España y Gran Bretaña recomiendan no viajar a determinadas zonas.
"Al momento de los hechos investigamos el incidente y concluimos que no se trataba de un ataque específico, sino que muy probablemente se debió a unos ejercicios rutinarios del ejército egipcio en la región", indicó.
La prensa señala que los pilotos del TOM 476 debieron maniobrar, poco antes de llegar, para esquivar el proyectil y aterrizar de forma segura. Según una fuente citada por el mismo diario, "el primer oficial estaba al mando en el momento de los hechos, pero el piloto estaba en la cabina y vio venir el cohete hacia el avión".
"Ordenó que el avión girara a la izquierda para esquivar el proyectil, que se encontraba a unos 1000 pies (300 metros) de distancia", añadió la fuente, no identificada.
La compañía aérea confirmó el incidente, y añadió que el Ministerio de Transportes había considerado entonces "seguros" los vuelos con destino a Sharm el Sheij.
Mientras tanto, en una reunión extraordinaria del comité nacional antiterrorista, Rusia decidió suspender todos los vuelos a Egipto hasta no determinar las causas de la última tragedia. Ahora deberán repatriar a los más de 50 mil turistas que se encuentran varados, algo que, según dicen las estimaciones, les tomará al menos un mes.
Para los rusos, crece la teoría del atentado
Ayer se conoció que la caja negra del A321 de la compañía rusa Metrojet reveló un misterioso ruido. Según dijo Ayman al Mokadem, director del equipo de investigación internacional, "se escuchó en el último segundo grabado por la caja negra", aunque aún no se puede confirmar la teoría del atentado.
En los últimos días, los servicios secretos de varios países apuntaron a una bomba colocada en la bodega de carga.
Mientras tanto, el gobierno egipcio se resiste a esa idea y afirmó: "No adoptaremos ninguna hipótesis hasta que concluyan las investigaciones".