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Un insólito y, a la vez, aberrante caso, sacude a la provincia de Buenos Aires. Es que una joven de 18 años está presa luego de haber protagonizado un confuso episodio: mientras un remisero la denunció a ella y a uno de sus amigos por un intento de robo, la mujer aseguró que el chofer intentó abusarla sexualmente. Con todo esto, la joven lleva una semana detenida, mientras su presunto agresor está en libertad.
Según dieron a conocer los medios nacionales, en la madrugada del martes 26 de enero, Rocío Cepeda, de 18 años, a pidió un auto a través de la aplicación Beat -similar a Uber o Cabify- para volver de una reunión con amigos hasta su casa de la localidad bonaerense de Grand Bourg, en el partido de San Martín.
El vehículo era conducido por Daniel Alejandro Flores, de 37 años, con domicilio en Grand Bourg. Se trataba de un viaje de unos 15 minutos. Sus amigos subieron en la parte trasera y Rocío ocupó el asiento del acompañante, separada de ellos por el plástico translúcido que las empresas de transporte de pasajeros utilizan como método de prevención de contagio del COVID.
En un momento, dos de los acompañantes de la joven bajan del auto, quedando aún otra persona atrás. Sin embargo, y según el testimonio de la joven, el conductor comenzó a manosear. Cuando su amigo vio lo que estaba ocurriendo, busco defender y tomó desde atrás al hombre, rompiendo el plástico protector.
Cuando logran bajarse del remisse, el conductor los persiguió con el auto, con la intensión de atropellarlo. Cuando la policía los alcanzó, el remisero aseguró que los jóvenes le habían robado, por lo cual los estaba siguiendo.
“Cuando dos amigos se bajan, el remisero comienza a tocarle la pierna en la zona de la ingle. Su amigo, que lo ve, la defiende desde el asiento de atrás, empieza a golpear al remisero y, cuando pueden, salen del auto. Ahí el remisero empieza a perseguirlos con el vehículo”, contó Raquel Hermida Leyenda, la abogada que representa a Rocío junto a Mariana Chiacchio. “Cuando llega la policía la empiezan a maltratar a Rocío y el remisero inventa que lo habían intentado asaltar con un cuchillo inexistente y que por eso los perseguía”.
Fuentes judiciales cercanas al caso informaron que Flores denunció que Rocío y su amigo lo amenazaron con un arma blanca y que habían intentado robarle dinero y su celular. “El cuchillo no apareció nunca. El denunciante dice que le robaron una billetera pero después dijo que era dinero suelto”, aseguró Hermida Leyenda.
Como el joven que viajaba con Rocío tiene 16 años, la causa por robo calificado por el uso de arma quedó en manos del fiscal de responsabilidad juvenil de San Martín, Fabián Hualde, que solicitó al Juzgado de Garantía N° 5 que ella, que ya es mayor de edad, quede detenida por el hecho. Su amigo, mientras tanto, quedó en libertad por decisión del Juzgado de Garantías del Menor, aunque todavía está ligado a la causa.
Rocío ya le había dicho a su madre que habían intentado abusarla y cuando tuvo la oportunidad de declarar ante el fiscal Hualde, también dio su versión de los hechos: aseguró que Flores se desvió del camino cuando debía llevarla hacia su casa, que intentó manosearla por debajo de la pollera y que su amigo rompió el plástico para golpearlo. Luego bajaron del auto y corrieron.
“Cuando me llamaron me fui directo para la comisaría con mi otra hija. Llegué antes que ella y mientras estaba ahí los vi bajar esposados”, relató Claudia, de 56 años, madre de Rocío, que recibió un llamado de la policía a las 6 de la mañana. “Ahí ella me gritó: ‘Mamá, me quiso violar’. Y su amigo me decía lo mismo”.
“Era un hombre grandote, el chico lo agarró del cuello y le decía ‘Rocío, ¡corré!’ y ella cuando vio que él no podía salir volvió para ayudarlo. Cuando se escaparon el tipo empezó a tirar el auto encima para chocarlos”, siguió diciendo.
A pesar del reclamo de su madre y de sus abogadas, una semana después del hecho, Rocío sigue detenida en una celda de la Comisaría de Barrio Frino en José C. Paz, a donde fue trasladada el jueves pasado.
Ante esta situación, su familia comenzó una campaña de difusión en redes sociales con su imagen para dar a conocer el caso y exigir su libertad. La mamá de la víctima, que trabaja como cuidadora de gente mayor, está desesperada: “Me tuve que pedir una semana, pero no puedo estar sin trabajar. Quiero que el fiscal y el juez me expliquen por qué hacen esto y que va a pasar después con ella. No va a querer ni salir a la vereda”.
“Le quedan cinco materias para terminar el secundario y su sueño es ser profesora de educación física”, dice la mujer sobre su hija, que es jugadora de hockey del Club Platense. “Tiene una familia que la respalda, no es una chica que necesita sacarle nada a nadie. No entiendo que hace mi hija ahí”, repite desconcertada.
”No entendemos qué es lo que ocurre en la Argentina con la Justicia. Los abusadores no son detenidos y las mujeres que se defienden si lo son. Está detenida en un lugar inhóspito que no guarda ningún cuidado por el COVID-19″, cerró la abogada, e indicó que ya hicieron un pedido de excarcelación y en las próximas horas presentarán formalmente la denuncia por el abuso, que todavía no pudo realizarse porque Rocío, que está detenida, debe firmarla.
Fuentes de la fiscalía general de San Martín aseguraron que “se tomarán medidas para investigar el abuso” y que en la Justicia están a la espera de una nueva presentación de su defensa y nuevos elementos de prueba para definir la libertad de la joven.