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Estados Unidos compra 500 millones de tests para la nueva ola de ómicron

La Casa Blanca dijo que las medidas "mitigarían el impacto que los individuos no vacunados tienen en nuestro sistema de salud".

La administración del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, va a poner a disposición de los ciudadanos 500 millones de pruebas rápidas para detectar el COVID, en el marco de las nuevas medidas para hacer frente a la creciente variante Ómicron. Habrá más vacunas y más apoyo a los hospitales, pero no habrá necesidad de un cierre, dijo un alto funcionario.

Ómicron se convirtió en la cepa dominante en EE.UU., y representa casi tres cuartas partes de todos los nuevos casos. La nueva variante se identificó por primera vez en el sur de África el mes pasado, pero ahora se ha extendido por todo el mundo.

A pesar de que el 73% de los estadounidenses adultos están totalmente vacunados contra el Covid, la administración de Biden sigue preocupada por los que no se han vacunado.

El alto funcionario dijo: "Si no estás vacunado, corres un alto riesgo de enfermar. Esta variante es altamente transmisible y los no vacunados tienen ocho veces más probabilidades de ser hospitalizados y 14 veces más probabilidades de morir a causa del Covid".

La Casa Blanca dijo que las medidas que anunciaba Biden "mitigarían el impacto que los individuos no vacunados tienen en nuestro sistema de salud".

El anuncio se produjo mientras los medios de comunicación estadounidenses informaban de la muerte por Ómicron de un hombre no vacunado en Texas. Se cree que este hombre de 50 años del condado de Harris es la primera víctima mortal conocida de la variante en Estados Unidos.

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Las medidas dispuestas por el gobierno estadounidense son:

  • Se comprarán 500 millones de pruebas rápidas caseras (antígeno/flujo) que se entregarán gratuitamente a todos los estadounidenses que las soliciten a partir de enero.
  • Se desplegarán 1.000 efectivos médicos militares en hospitales de todo el país durante los próximos dos meses, cinco veces más que la cantidad actual.
  • La puesta en marcha de nuevos centros de pruebas federales en todo el país.
  • La ampliación de la capacidad de los hospitales y la distribución de suministros críticos

Biden insiste en la necesidad de llevar mascarilla, sobre todo en los viajes, y de tener precaución en las celebraciones.

Ómicron generó una ola de preocupación y ansiedad en varias ciudades de EE.UU., con personas en Nueva York, Washington y otros lugares haciendo cola para las pruebas antes de reunirse con sus familiares para las fiestas.

En Nueva York, donde los casos aumentaron un 60%, el alcalde Bill de Blasio prometió una recompensa de 100 dólares a quienes se inyectaran una vacuna de refuerzo de aquí a finales de diciembre.

El gobierno de Biden insiste en que tiene "las herramientas para superar esta oleada", dijo el funcionario citado anteriormente, y añadió: "No hay necesidad de bloquear nuestras escuelas, ni nuestra economía".

La compra de 500 millones de pruebas contrasta con un comentario de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, hace apenas dos semanas.

Ella preguntó: "¿Debemos enviar uno a cada estadounidense? ¿Y qué pasa si cada estadounidense se hace una prueba? ¿Cuánto cuesta eso, y qué pasa después?".

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