Esta alternativa es menos artificial y se combina de forma más natural con los elementos tradicionales del patio o jardín. Su efecto sobre el agua.
El celeste y el azul siguen siendo los colores predominantes en los revestimientos de las piscinas. Pero desde hace tiempo, comenzaron a surgir otras alternativas que, año a año, ganan protagonismo. Esto se debe a que en los proyectos más actuales buscan integrarse cada vez más en el jardín y en el paisaje mediante tonalidades menos artificiales.
De cara a la temporada de verano 2027, ya hay una tonalidad que se posiciona como una tendencia ideal entre quienes buscan alejarse de la estética tradicional y lograr un espacio más cálido y sofisticado. Otra de las ventajas es que se adapta fácilmente a los materiales habituales en patios y terrazas. Hablamos del color arena.
Asociado con la frescura, la limpieza y las aguas cristalinas, el azul se convirtió en la elección casi automática para revestimientos, venecitas, pinturas y materiales interiores. Sin embargo, opciones como arena, tierra, beige y piedra surgieron como alternativas en proyectos particulares y complejos turísticos para evitar una apariencia intensa o artificial.
Inspirado en las playas, los paisajes naturales y las tonalidades cálidas de la tierra, el arena apunta a integrar el espejo de agua con el entorno y a crear una atmósfera más serena, sofisticada y cercana a la naturaleza. En los últimos años, los ambientes al aire libre comenzaron a pensarse como una extensión de la vivienda. Terrazas, jardines, galerías y piscinas dejaron de ser sectores aislados para convertirse en espacios destinados al descanso, la convivencia y el contacto con el paisaje.
El color arena se mezcla perfectamente con el agua, la vegetación y los materiales utilizados en el entorno. Su tonalidad puede combinarse con madera, piedra, cemento alisado, fibras naturales y plantas, generando una composición armónica. Además, permite que la piscina se adapte tanto a diseños contemporáneos como a propuestas de inspiración mediterránea, rústica o minimalista.
Uno de los principales atractivos del revestimiento arena es el efecto visual que produce sobre el agua. A diferencia de los revestimientos azules, que suelen intensificar los tonos fríos, las superficies arenosas generan una coloración que va desde el turquesa suave hasta el verde agua o el azul verdoso, dependiendo de la profundidad, la iluminación y el entorno.
Además, el resultado va cambiando a lo largo del día. Bajo la luz directa del sol, el agua adquiere una apariencia luminosa y tropical. Durante el atardecer, los reflejos cálidos del revestimiento contribuyen a crear una imagen más envolvente. En espacios con vegetación, el contraste entre el verde de las plantas y el tono natural del agua refuerza la sensación de estar frente a una laguna o un paisaje costero.