Cómo son las piletas biológicas: la nueva tendencia que crece este verano
Estas piscinas son más ecológicas, estéticas y saludables, ya que no utiliza cloro y cuenta con un sistema de filtrado natural.
Las tendencias sustentables están cambiando la forma de disfrutar el verano. En muchos países, para aliviar el calor, los propietarios eligen montar piletas biológicas, una opción más ecológica, estética y saludable que las piscinas tradicionales. Su implementación no solo mejora la calidad de vida, sino que además aporta valor agregado al hogar, aumentando su atractivo.
Esta alternativa, también conocida como pileta natural o ecológica, no utiliza cloro ni otros químicos, y se mantiene limpia gracias a un sistema natural con plantas acuáticas, gravas y microorganismos que purifican el agua de manera orgánica, logrando un espejo cristalino, saludable para la piel y en armonía con el entorno. Su enfoque integral combina ventajas en salud, estética y sustentabilidad, convirtiéndolas en una opción inteligente y responsable.
Cómo funcionan las piletas biológicas
Este tipo de piscina tiene un funcionamiento similar al de un acuario, utilizando un sistema de filtrado con procesos naturales para mantener el agua limpia y clara, sin necesidad de productos químicos. Su éxito radica en la integración de un ecosistema equilibrado, donde plantas, microorganismos y arena trabajan en conjunto para purificar el agua de manera natural.
El sistema de filtrado se basa principalmente en un espacio denominado "zona de regeneración" o "zona de plantas". Esta área se diseña con materiales naturales como grava, arena y rocas, donde se colocan plantas acuáticas específicas, como juncos, totoras o lirios acuáticos. Esta vegetación no solo embellece la piscina, sino que también cumple una función esencial: absorbe los nutrientes del agua y elimina los contaminantes a través de sus raíces, actuando como un filtro vivo. Además, los microorganismos que habitan en las raíces y en el sustrato ayudan a descomponer la materia orgánica y reducir bacterias dañinas, garantizando que el agua se mantenga limpia y saludable.
El agua de la pileta circula constantemente entre la zona de recreo, donde los usuarios nadan, y la zona de regeneración. Un sistema de bombeo impulsa el agua desde la piscina hacia la zona de plantas, donde pasa por los medios filtrantes naturales. Luego, el agua limpia regresa a la pileta en un ciclo continuo. Este proceso de circulación asegura una renovación constante del agua, evitando que se estanque y la proliferación de bacterias nocivas.
La instalación de una pileta biológica requiere un diseño cuidadoso para separar claramente la zona de baño de la zona de regeneración. La piscina se suele construir en diferentes niveles o con paredes elevadas que dividen estas áreas, permitiendo que el agua pase por la zona de plantas sin mezclarse con el agua de baño. Además, se utilizan materiales permeables y ecológicos en la estructura, fomentando un ecosistema equilibrado y sostenible.
La pileta biológica, una opción saludable y estética
Las piscinas naturales son una alternativa más segura y menos agresiva para la piel y los ojos. La utilización de plantas acuáticas y sistemas de filtración biológica en lugar de productos químicos como el cloro reduce significativamente la exposición a sustancias potencialmente irritantes o alergénicas. Esto es particularmente beneficioso para personas con piel sensible o alergias, así como para niños pequeños y personas mayores, que pueden verse más afectados por los efectos de los productos químicos utilizados en las piscinas tradicionales.
Además, desde una perspectiva estética, tienen un encanto especial. Su diseño está inspirado en ecosistemas naturales, donde la integración de plantas, piedras y aguas transparentes crea un escenario visualmente atractivo y armónico. La presencia de vegetación acuática no solo contribuye a la belleza del espacio, sino que también proporciona un ambiente relajante y natural.
Muchas de estas piletas tienen un aspecto más orgánico y menos artificial que las piscinas convencionales, logrando que se fundan perfectamente en jardines y espacios exteriores, convirtiéndose en un elemento decorativo y ambiental. La diversidad de formas y tamaños que permiten sus diseños también facilita personalizar estos espacios según las preferencias y estilos de cada usuario, creando ambientes únicos que realzan la estética del hogar.
Una alternativa sustentable y amigable con el medio ambiente
Más allá de ser estéticas y funcionales, las piletas biológicas representan una opción amigable con el medio ambiente. La eficiencia energética es uno de sus puntos fuertes, ya que requieren menos consumo de electricidad. Algunos diseños incorporan sistemas de captación de agua de lluvia, lo que disminuye aún más el impacto ambiental y fomenta un uso responsable de los recursos hídricos.
Además, al no utilizar productos químicos, reducen drásticamente la contaminación del agua y del suelo, evitando la generación de residuos tóxicos que pueden afectar la fauna y flora circundante.
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