{# #} {# #}
Simón Peña necesitó 43 días para recuperarse del COVID-19. A los 65 años, “es un campeón” para sus familiares, pero también un ejemplo para sus compañeros del grupo de folklore, que bailaron frente a su domicilio en Unión de Mayo para homenajearlo en su recuperación. “Verlo tan emocionado fue algo hermoso, una inyección anímica de cara a su recuperación por covid”, contó a LMN Margarita de Peña, su esposa.
El grupo familiar vivió con mucha tensión el tránsito del coronavirus. “Todos los días esperábamos la peor noticia. No fue fácil, nos pegó mucho a toda la familia. Nunca bajamos los brazos. No me va a alcanzar la vida para agradecer a toda la gente que hizo cadenas de oración por él”, agregó la esposa.
Se desconoce en la familia la cadena de contagio en la que quedó enganchado Simón Peña. “Al lado vive mi hija con su bebé y su pareja y su hijo con su pareja y otro bebé. Siempre respetamos a rajatablas los protocolos y nos lo agarramos igual”, dejó ver su incredulidad ante la situación la mujer del personaje homenajeado.
La familia empezó con síntomas la segunda quincena de septiembre. A Peña le dio negativo el primer análisis que se hizo, pero a los tres días terminó internado con asistencia respiratoria para no morir.
Estuvo más de un mes internado. “Su cuadro fue empeorando drásticamente hasta que lo tuvieron que poner en terapia intensiva”, explicó la esposa.
En un tramo de la enfermedad, los médicos decidieron inducir al coma a Simón Peña, que había quedado al cuidado de la Unidad COVID-19 del hospital Castro Rendón.
“El COVID hizo estragos en sus pulmones. Estaba muy mal y era esperar día a día, hora a hora. Pero siempre estábamos esperando la peor noticia”, rememoró Margarita de Peña.
Pasaron 21 días hasta que los médicos le comunicaron a la familia que Simón avanzaría hacia la desconexión del respirador en pos de la muy probable recuperación de su propia capacidad respiratoria.
A la salida del Castro Rendón lo fueron a buscar en un auto con globos y carteles con la consigna: “Vencí al COVID”. Entre familiares, amigos y otros conmovidos por su historia armaron una caravana que lo acompañó hasta su casa, en Unión de Mayo. La bienvenida fue inolvidable.
Su profesor de folklore, en complicidad con Margarita y el presidente de la Comisión Vecinal, organizó una presentación para celebrar el regreso del vecino que se había escabullido de las garras afiladas del COVID-19.
Desde hace años Simón y Margarita forman parte de un grupo de danzas folklóricas para adultos mayores, que funciona en el barrio Alta Barda con el nombre de Taller de los Amigos. En ese mismo espacio funciona el grupo de jóvenes “Huellas de mi Tierra” también bajo la dirección del profesor que armó el homenaje.
El acto constó de música y bailes en vivo frente a la casa de Simón y Margarita. Nada mal para un amante de la música que se codeó con las graves consecuencias del COVID-19. Parado solo en la calle, Simón Peña se emocionó hasta las lágrimas mientras golpeaba las palmas con respeto absoluto por el tiempo musical.
El primer objetivo que se planteó es reponerse físicamente para volver a las pistas del folklore. “Dice que en marzo va a volver. Ojalá se puedan retomar estas actividades y se termine la pandemia”, rogó Margarita.
La mujer de Simón se manifestó a favor de los cuidados de los vecinos contra el coronavirus. “Veo tanta gente en las plazas sin barbijo tomando mates o compartiendo botellas y me pregunto si ellos no tienen padres o abuelos”, cuestionó y ahí nomás reflexionó: “Les aseguro que es algo que nadie quiere vivir”.
Margarita contó que Simón “se tiene que cuidar muchísimo, tiene que volver a aprender a caminar y comer”. De todos modos, la mujer dijo que los médicos advirtieron que no tendrá secuelas a futuro. “Fue algo horrible que a partir de ahora solo va a ser un mal recuerdo”, concluyó la mujer.
La familia de Simón Peña, en Loncopué, amigos de todo el país y hasta conocidos de Italia organizaron cadenas de oración para la recuperación de Simón Peña, un retirado de la Policía que hace 15 años dejó su cargo de Superintendente de Seguridad provincial. Para Margarita, su esposa, fueron las intenciones de todos sus conocidos las que le dieron las fuerzas para mejorarse.