El Gran Agujero Azul de Belice, país ubicado en la zona del Caribe. es una de las zonas que más interrogantes presenta en el mundo. Por eso, un grupo de científicos e investigadores acudió hasta allí y reveló increíbles hallazgos científicos.
Este paradisíaco lugar es el sumidero más grande y profundo del mundo, con 300 metros de diámetro y unos 125 de profundidad. Se encuentra cerca del arrecife Lighthouse, un atolón a unos 100 kilómetros de la costa de Belice. Hasta allí fue la expedición comandada por el magnate de negocios británico Richard Branson y Fabien Cousteau, nieto de Jacques Cousteau, un investigador que estudió el mar y varias formas de vida conocidas en el agua. Jacques fue justamente uno de los primeros en poner al gran sumidero en el mapa. El grupo llegó al lugar en diciembre y, mediante el uso de dos submarinos, logró capturar imágenes y elaborar un mapa tridimensional de su interior.
La oceanógrafa y jefa de operaciones Erika Bergman contó que uno de los hallazgos más importantes fueron las estalactitas, un tipo de mineral en forma de carámbanos (pedazo de hielo en forma de cono que se forma cuando el agua que gotea de un objeto se congela por efecto de la helada). “Eso fue bastante emocionante, porque no se mapearon allí antes, no se había descubierto nada por la zona. Una de las cosas extrañas del agujero es la capa de sulfuro de hidrógeno”, sostuvo Bergman, y agregó que la experiencia “fue alucinante”.
Por otro lado, afirmó que mientras más se sumergían en el agujero, la luz se cortaba y los buzos quedan en la oscuridad: “Se pierde toda la luz solar y se vuelve todo negro pero el sonar de alta resolución aclaró todo. Allí es totalmente anóxico”.
Un espacio sin impacto humano
“Básicamente había dos pequeñas piezas pequeñas de plástico, y aparte de eso fue todo muy claro”, contó la jefa de operaciones. De esta manera, el Gran Agujero Azul es de los pocos lugares que no sufrió el impacto humano.