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Fabrican cosméticos con orégano y perejil

Es una cooperativa que desde 2003 le encontró una alternativa a la fruta.

Ana Laura Calducci

calduccia@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Hoy se puede combatir los piojos con un champú de romero, disminuir el acné con un jabón de perejil o aliviar los dolores reumáticos con crema de laurel. Y todo fabricado acá, en las chacras de la zona. Desde hace casi seis años, la cooperativa Aromáticas Alto Valle viene incursionando en la destilación de aceites esenciales para hacer cosméticos a base de plantas.

La cooperativa se formó en 2003, a partir de una capacitación de la agencia rionegrina Crear. Algunos eran chacareros que querían buscar una alternativa a las peras y las manzanas; otros tenían ganas de probar con el cultivo de hierbas en espacios reducidos.

Empezaron vendiendo orégano a granel, la variedad con mayor salida comercial, y fueron incorporando de a poco nuevas plantas aromáticas y medicinales. Llegó un momento en que se dieron cuenta de que necesitaban una marca propia y que, por una cuestión de costos y competencia, les convenía fraccionar el producto para llegar directamente a los consumidores.

En 2011, consiguieron un destilador con ayuda de Nación y empezaron a extraer los aceites esenciales. Enseguida fueron más allá y se animaron a ofrecer cremas, talcos y otros preparados.

Integran la cooperativa unos 12 emprendedores desde Allen hasta Cordero, que cultivan 10 variedades de aromáticas y 20 de plantas medicinales. Tienen una sala de procesado en Fernández Oro, que también es el lugar de encuentro.

En su largo camino hasta afianzar el grupo, recibieron ayuda del INTA, del municipio orense y del de Cipolletti.

Hoy elaboran champú de romero y quasia para repeler los piojos, así como cremas de plantas tan variadas como lavanda, caléndula, laurel o albahaca.

También fabrican una amplia gama de jabones de hierbas: perejil, orégano, menta y manzanilla, entre otros.

Artesanos

María Laura Berzins los asesora. Es ingeniera agrónoma y también una de las socias de la cooperativa. Contó que “los jabones, champús, talcos y cremas los fabrica cada productor en forma artesanal”.

Comentó que la incorporación del destilador “fue un cambio muy importante porque no había un equipo así en la zona y es caro para un productor comprarlo cuando se usa pocas veces al año”.

Por eso hay chacareros de toda la región, hasta de Aluminé, que aprovechan la maquinaria de la cooperativa pese a no ser socios.

Como aún son un emprendimiento pequeño, la producción se vende por Facebook y en ferias o mercados comunitarios. Aunque llegaron a hablar de hacerse lugar en las góndolas de los supermercados, aún lo consideran una alternativa lejana. Es que la elaboración se hace en pequeña escala, completamente artesanal. Las hojas se secan a la sombra, sin agregar calor ni recurrir a procesos artificiales.

Para María Laura, esa es una de las claves que permitieron que el proyecto se sostenga por más de una década.

A corto plazo, la meta es consolidar la marca y demostrar que se puede ser profeta en tu tierra.

Elaboran jabones, cremas y champús. Por ahora la producción es pequeña, pero procuran expandirse para estar presentes en toda la región.

Mix para el mate y otras yerbas

Los socios de Aromáticas Alto Valle son inquietos. Desde el vamos apostaron a una producción que era inusual en la zona y, lejos de quedarse con lo seguro, siempre buscaron diversificarse y sumar valor agregado a sus cultivos.

Entre otras ocurrencias ingeniosas, crearon sus propias mezclas de yuyitos para saborizar el mate. Un producto destinado a buscar un nicho entre los fanáticos de esta infusión que siempre andan dispuestos a innovar en materia de sabores.

Los compuestos se venden en pequeñas bolsitas alargadas, con la cantidad suficiente para una o dos cebadas, para poder volcarlos directamente sobre la yerba.

Los envases contienen hojas trituradas de burrito, cedrón, poleo o melisa, combinadas con cáscara de naranja y limón o solas. Son hierbas que saben deliciosas tanto en los mates amargos como en los dulces.

Otra innovación son los tubos de vidrio con hierbas aromáticas finamente molidas, combinadas especialmente para reemplazar la sal en las comidas. La idea es usarlas para condimentar el plato de la misma forma que un salero, pero sin contraindicaciones.

Además, desde hace un tiempo ofrecen plantines al público y organizan visitas a la sala de procesado, donde muestran cómo hacen para secar, moler y destilar las plantas.

Se mudarán a un sitio más cómodo

Para el año que viene, los socios de Aromáticas Alto Valle esperan mudarse a un espacio más amplio y accesible junto a la Ruta 22, dentro de Fernández Oro. Allí funcionará un complejo agroindustrial para cuatro emprendimientos, financiado por el gobierno nacional. María Laura Berzins contó: “En ese edificio tendríamos lugar cuatro cooperativas y, además de las aromáticas, va a haber una parte para los productores de frutas, otra para los de miel y otra para dulces y conservas”.

No sólo estarán más cómodos con el nuevo edificio, sino que les permitirá trabajar en un lugar mucho más visible.

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