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Familiares de caídos, en las Islas

En el cementerio de Darwin hubo homenaje para los soldados.

Islas malvinas. Soleado, frío, llamativamente sin viento. En un lunes particular en las Islas Malvinas, histórico, cerca de las 8 de la mañana los primeros familiares de los 90 caídos en la guerra identificados meses atrás entraron a un remodelado cementerio de Darwin para homenajearlos, para acompañarlos allí, donde ahora sí descansarán con sus nombres.

Ya desde un comienzo se vieron escenas desgarradoras. “Ay, Dios, ay hijo mío, ¿dónde estás?”, decía entre lágrimas la mamá de uno de los ex combatientes cuyo ADN fue confirmado por la Cruz Roja el año pasado. Cerca, Alejandra González se abrazaba a la tumba de su hermano. Varios más decidieron imitar a Alejandra. Otros se recostaban sobre las piedras que adornan parte del lugar.

Por el pronóstico, y para aprovechar la mañana que venía apacible, la ceremonia se adelantó –originalmente estaba prevista a las 11– y terminó pasadas las 10:30. A esa altura, la temperatura había subido de 5 a 7 grados, pero comenzaban a soplar los clásicos vientos de esta zona.

En la ceremonia tocó la guardia escocesa, con sus clásicas vestimentas con polleras. Los escuchaban los familiares, muchos parados, pero las señoras mayores, acaso las más afectadas, sentadas en algunas sillas. El acto tuvo fuerte carácter religioso, tanto que hubo tiempo para rezar un Padrenuestro y que los más creyentes comulgaran. Habló monseñor Enrique Seguí, arzobispo auxiliar de Buenos Aires y cercano a Francisco. En su discurso destacó la importancia de la “unidad y la paz” y parafraseó al Papa cuando abogó “por la cultura del encuentro”. También habló el abad Alan Hugh, administrador apostólico de las Islas, que llegó desde el Reino Unido.

La jornada había arrancado bien temprano, a las 6:25, cuando aterrizó en Mont Pleasant, el primero de los tres aviones que llevarían a la comitiva de más de 200 personas. La nave había partido a las 3:48 desde Ezeiza. A medida que entraban al cementerio de Darwin, los familiares miraban las tumbas de los ex combatientes identificados que ya no dirán más “Soldado argentino sólo conocido por Dios”.

El lugar fue acondicionado por Tim Miller, un isleño que dejó el cementerio sumamente prolijo.

“Fue una visita histórica de las familias de los soldados argentinos a las Islas Falkland. Demuestra lo que se puede lograr con buena voluntad de ambas partes”, dijo el Gobernador de las Islas Malvinas.Los dirigentes locales se expresaron con un comunicado.

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