Con la llegada de la policía, González tomó del cuello a la chica y la amenazó con un cuchillo.
El jefe de la Departamental, Eduardo Quintela, obró como mediador, llegando a llamar a la madre de González para que éste depusiera su actitud. El lugar se vio rodeado de móviles de la comisaría Primera, Policía Local, GAD y una ambulancia del Hospital Ramón Santamarina.
El mendocino estuvo atrincherado por dos horas. Pidió la presencia de los medios, habló por teléfono con su madre y explicó a las autoridades que no podía volver a su casa.
Luego de entregarse, los testigos lo increparon: "Vos no sos ricotero, sos un chorro".