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El brutal femicidio de una mujer de 40 años conmociona a la provincia de Salta, luego de que su cuerpo fuera hallado entre la vegetación a un costado de la ruta nacional 9 con evidentes signos de violencia y tortura. El hecho ocurrió en la localidad de La Caldera, a 25 km de la capital provincial y, por el momento, no hay detenidos.
La víctima fue identificada como Beatriz Inés González, cuyo cadáver estaba totalmente desfigurado. Su rostro había sido fuertemente golpeado, le habían mutilado los labios, presentaba puñaladas en diferentes partes del cuerpo, tenía lesiones en la zona del tórax y le amputaron el dedo pulgar de la mano derecha. Según el informe de los forenses, era prácticamente irreconocible.
González fue encontrada el miércoles en las cercanías del dique Campo Alegre por vecinos de la zona, quienes llamaron al servicio de emergencias 911. Luego de que los efectivos arribaran al lugar y vieran el estado en que se encontraba la víctima, intervino en la causa la fiscal penal de la Unidad de Femicidios (UFEM) de Salta, Mónica Poma.
La funcionaria participó de la primera inspección ocular en el área mencionada y el cuerpo fue trasladado al Servicio de Tanatología Forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF). Acorde a las fuentes de la investigación, los tatuajes que tenía la mujer fueron la clave para corroborar su identidad, que fue confirmada por una hermana.
Por otro lado, trascendió que González también podría haber sido víctima de abuso sexual, lo que será confirmado o descartado tras la realización de otras pericias forenses. Se especula que el homicidio podría haber ocurrido el mismo miércoles en horas de la madrugada.
El personal de Homicidios del CIF está trabajando en la zona donde se encontró el cadáver y sobre el entorno cercano de la joven, mientras ahondan en otras líneas de investigación más complejas. Además, describieron que las autoridades se mostraron sorprendidas por el nivel de violencia ejercida por el o los agresores.
Beatriz Inés González vivía en la localidad de Vaqueros, Salta, y se ganaba la vida como asistente de limpieza particular. Los investigadores cierran círculos cercanos para dar con el asesino.
Entre las primeras pesquisas se supo que la mujer no tenía su teléfono celular consigo. Esto podría ser producto de un hurto post mortem, tal vez para borrar mensajes que revelaran la identidad de quien la mató.