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Gracias a los nuevos teléfonos y las redes sociales, “si hay foto, hay video”, y ese dicho se cumplió con el caso del polémico festejo de Fabiola Yáñez en Olivos, en medio de las restricciones más duras de la pandemia, en el 2020. Es que en las últimas horas se difundió una serie de videos, en los que se muestra la intimidad de la fiesta, en la que participaron más de diez personas.
En uno de los videos en cuestión, puede oírse a los presentes cantar el feliz cumpleaños a la primera dama, mientras Dylan, el perro de Alberto Fernández, ladra de fondo. Una vez terminado el cántico, Fabiola sopla una vela de la torta, levanta las manos y grita “¡Gracias!”, con alegría. En otro de los cortos, ella, con copa de champagne en mano, se saluda con sus amigos y hace un brindis. En tanto, Alberto observa, sonriente, sentado en la amplia mesa.
Tal como lo dejó al descubierto la foto que desató el escándalo, durante la celebración, nadie lleva puesto barbijo. En este sentido, en los videos, se puede ver al presidente, siempre sentado a la mesa, tosiendo repentinamente, aunque sobre el pliegue de su codo.
La filtración de los videos partió esta vez del propio oficialismo. Las filmaciones fueron difundidas por el medio ultra K, El Destape, de Roberto Navarro. El sitio oficialista justificó la difusión de las imágenes como una anticipación a una supuesta operación de Mauricio Macri y la oposición para usarlo antes de las elecciones. Luego, la propia TV Pública difundió los dos videos de la misma fiesta. Más tarde, apareció un tercer video, del mismo hecho, desde distinto ángulo.
En la imagen de la fiesta que desató el escándalo se lo ve al propio Alberto Fernández y a Fabiola Yáñez, y a otros nueve “invitados”: Carolina Marafioti, Sofía Pacchi, Florencia Fernández, Santiago Basavilbaso, Emanuel López, Fernando Consagra, Rocío Fernández, Federico Abraham, Stefanía Domínguez.
La semana pasado, horas después de la filtración de la foto, cuando la situación se volvió insostenible, y diferentes figuras del arco político habían criticado el festejo, Alberto Fernández se refirió al hecho y pidió “disculpas”: “Fabiola convocó a sus amigos a un brindis que no debió haberse hecho y lamento que haya ocurrido”, dijo el mandatario.
Días más tarde, con un discurso furioso, criticó a quienes habían leído en su discurso un intento por responsabilizar a la primera dama. “Si piensan que me van a hacer caer por un error que cometí, sepan que me fortalecen”, lanzó el mandatario el lunes.
El escándalo generó un verdadero escándalo político, con lo que se habló de un sacudón interno en el Frente de Todos y pases de factura del cristinismo al presidente y su entorno. El “error” -así lo llamó Alberto Fernández y sus funcionarios”- pegó de lleno en el discurso de campaña del oficialismo y demasiado cerca de las elecciones -consideran- para que su efecto se diluya. Teniendo esto en cuenta, entre este martes y este miércoles, el jefe de Estado y vicepresidenta debieron volver a realizar gestos de unidad con dos actos: “Poné orden”, fue la recomendación de la vicepresidenta en uno de los eventos.