Su triunfo en las legislativas del lunes es motivo de esperanza para el movimiento lesbiano, gay, bisexual y transexual (LGBT) de un país con un 80% de católicos y en el que la Iglesia sigue siendo muy influyente.
El divorcio, el aborto y las bodas entre homosexuales son ilegales, y ningún gay ocupa un cargo político importante.
Geraldine tiene 49 años y se convirtió en mujer en los años noventa.