Los atentados, reivindicados por la organización yihadista Estado Islámico (EI), dejaron 130 muertos y más de 300 heridos.
El impacto de la matanza se hizo sentir en los territorios franceses de ultramar. En Tahití (Polinesia francesa), los habitantes colocan desde hace días miles de flores típicas ante el monumento a los muertos de Papeete, en homenaje a las víctimas de París.
El diario Libération publicó ayer reportajes en bares y cafés de provincia. "En la oficina, en el café, en el vecindario, la gente se muestra más afectuosa de lo habitual. Se da la mano, se abraza", describe. En la plaza de la República en París, al igual que tras los atentados de enero, adultos y niños depositan flores, encienden velas y dejan esquelas o banderas francesas en altares improvisados. En Le Mans o Chartres, centenares de estudiantes de secundaria realizaron marchas. "Se necesitará mucho amor", rezaba en letras de color rosa un trozo de papel enarbolado por una joven.