Estados Unidos. Un hombre de 30 años sintió ganas de ir al baño, pensando que apenas tenía una simple indigestión. Sin embargo, luego de evacuar sus intestinos, vio que un hilo extraño le colgaba del cuerpo y, asustado, decidió tirar de él. Y casi como los magos cuando hacen el truco del pañuelo que no se termina nunca, siguió tirando y tirando, hasta que se dio cuenta de que el objeto se movía: “Es un gusano”, se alarmó. Y así era: se trataba de una lombriz de 162 centímetros.
El damnificado, cuyo nombre no se dio a conocer, argumentó ante el médico que comía sushi a diario y que, quizá, ahí estaba la razón de esa presencia en sus intestinos. Kenny Banh, médico de la Universidad de California, explicó que como el sujeto no había hecho viajes recientes ni había tomado agua de fuentes contaminadas, el sushi fue casi con seguridad la fuente del problema.
Un estudio publicado hace un año por el Centro de Prevención y Control de Enfermedades indicó que se detectaron salmones en las aguas de Alaska infectados con parásitos de origen japonés. Estos pueden estar dentro de un cuerpo sin dañarlo aunque sí pueden causar dolor estomacal.