Buenos Aires
Era un partido cerrado, complicado y en una cancha que nunca es fácil para nadie, pero Gabriel Mercado abrió el marcador, relajó la contractura de River, que se impuso 2 a 0 al descendido Argentinos, en el Diego Maradona de La Paternal, por la 18ª fecha del torneo Final.
El que decoró el resultado fue el reaparecido Teófilo Gutiérrez, quien jugó infiltrado, pero le dio la ventaja tranquilizadora al elenco de Ramón Díaz. El DT destacó: “El partido era fundamental para seguir arriba y peleando. Falta una fecha, pero siempre jugamos bien de local y ganamos. ¿Campeón? Todavía no. Termina el próximo domingo.”
La felicidad desbordó a todos y no era para menos. River jugó con la ventaja de saber que Gimnasia La Plata no había podido vencer a Quilmes, y se quedó con la cima del torneo Final en soledad. La Banda suma 34 puntos, dejó a Estudiantes con 32 y al Lobo con 31, siendo los únicos que aún tienen posibilidades de alcanzar el título.
En el cierre se cruzará con el Cervecero de Ricardo Caruso Lombardi, que ayer derrotó a los de Pedro Troglio y consiguió salvar la categoría. Llegará relajado a una cancha que para los visitantes se ha hecho cuesta arriba: jugó nueve partidos y sólo perdió con Godoy Cruz en la tercera jornada.
River parecía tener el partido controlado desde el inicio, y estuvo cerca de abrir el marcador: Villalva combinó con Cavenaghi, Keko quedó solo ante Nereo Fernández y tras eludirlo definió, pero el balón fue rechazado casi en la línea por el defensor Barisone.
El equipo de Ramón Díaz hizo circular la pelota en el mediocampo, pero el doble cinco que colocó el riojano -Ledesma y Kranevitter- no fue la fórmula esperada.
Argentinos se cerró bien en la defensa y dejó todo en manos de lo que pudiera hacer la habilidad de Pisculichi, quien intentó hacerse compañía con Juan Ramírez, con su interesante zurda.
La monotonía del juego del Millonario no permitía esbozar ningún tipo de sorpresa, y sólo Lanzini encendió la lámpara, dejó en el camino a dos hombres y remató desde afuera del área, pero Nereo Fernández envió al córner.
Para el complemento, River estuvo el primer cuarto de hora “groggy”, como esos boxeadores que no pueden hacer pie tras un golpe del rival, aunque en esta ocasión el Bicho no fue profundo -sólo convirtió 7 tantos en el torneo-, sino que controló el balón a placer.
Pisculichi fue el primero que probó en el comienzo, desde más de 35 metros, pero el retornado Barovero -volvió a ocupar el arco tras la lesión y el interinato de Leandro Chichizola-, sacó al córner en una acción que buscaba red.
Pero haciéndose fuerte en el sector izquierdo, River empezó a llegar, y a los 12 un centro de Vangioni fue capturado por Villalva solo ante el “1” del Bicho, pero su remate se fue cerca.
Un tiro libre que no suponía riesgo de parte de Lanzini lo hizo favorable para River una mala intervención de Fernández, que tocó el balón, este pegó en el poste y el rebote le quedó a Mercado para poder abrir el marcador con una estirada sobre la línea.
River aflojó tensiones y pudo esperar los errores del local, que llegaron cuando Flores intentó rechazar desde el fondo, pero el balón rebotó en Cavenaghi y le quedó al colombiano Teo Gutiérrez, quien definió de manera exquisita por entre las piernas de Nereo para el 2-0.
Desde ese momento, ya todo estuvo de más, porque el empeño de Argentinos, con una dignidad encomiable, no pudo con un River que controló el balón, lo hizo circular y esperó el pitazo final para llevar sus ilusiones hasta la última jornada.
Práctico, efectivo e inteligente, virtudes del River al que Ramón Díaz ha logrado darle una identidad de campeón.