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Phillips cambió de profesión cuando se dio cuenta de la cantidad de dinero que pretender ser un perro le dejaba. No solamente lo hace por las ganancias, sino porque en su “corazón siempre pensó que era un cachorro”. Ahora, con tan solo siete videos en su cuenta de Tik Tok, la mujer cuenta con más de 122.000 seguidores. Y en su cuenta de contenido adulto en la plataforma de OnlyFans tiene suscriptores que pagan hasta u$s20 para ver su contenido exclusivo en el que persigue pelotas, camina con una correa y toma baños; en la mayoría de ellos, desnuda.
“Me siento como un perro: solo quiero rodar, jugar a la pelota, que me rasquen la cabeza, correr y jugar. Siempre he actuado como un cachorro, pero no de manera sexual al principio. Solía fingir que era un cachorro cuando era pequeña. Realmente amo los elogios. Hace que mi corazón se derrita cada vez”, declaró al portal británico Unilad.
“Hago videos personalizados, y lo máximo que he cobrado por un video fue u$s1200. Si alguien me dice lo que quiere, le daré una cita. Cuanto más excéntrico lo quieras, más costará”, agregó.