El robo ocurrió ayer a la madrugada y los delincuentes hicieron un boquete en el paredón de concreto que tiene la firma, y con datos muy precisos fueron hasta la central de la alarma y le sacaron el chip, dejando así desactivado los sensores perimetrales de la malla del polvorín.
Una vez dentro, sólo tuvieron que romper el candado de los dos contenedores y así huir con los 430 detonadores, que tienen un costo de 100 dólares cada uno. "No lo podrían comercializar en la zona porque tienen un número de serie", advirtió Buccolo.
La principal hipótesis que manifestó la empresa, es el daño a la imagen y un atraso en las entregas. Los investigadores, si bien adhieren a esa hipótesis, no descartan que los detonadores puedan ser comercializados en otra provincia.
Peritos en explosivos de bomberos y el propio Buccolo solicitaron a la firma todas las autorizaciones del Renar y Repar para manipular este tipo de artefactos.
Si bien la investigación está orientada, todavía no se ha logrado dar con los autores.