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"Yo no puedo discriminar a una vida si es fruto de una relación consentida o no. La vida es una vida igual. Una violación me parece que es un horror. Tengo una hija de 14 años y estoy en una etapa que no duermo porque empezó con las salidas y la paso mal desde que empezó con la adolescencia", explicó.
En charla con la periodista Romina Manguel, en FM Millenium, Granata argumentó: "¿Vos creés que yo no pienso que a mi hija le pueda pasar algo así?", se preguntó en relación a una situación de abuso sexual. Y arremetió: "Trataría de buscar todas las herramientas psicológicas de contención y ese hijo lo tendría. La acompañaría en ese proceso horroroso desde el amor de madre y con las herramientas necesarias para llevar ese proceso".
Ante la repregunta de qué haría realmente ante una situación semejante, la diputada no dudó: "Sí, si mi hija fuera violada, al bebé lo criaría yo... qué querés que te diga".
Granata fue una de las figuras públicas que apoyó la causa "celeste" -autoproclamada provida- durante el debate por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. De todas formas, la situación planteada en la entrevista -el abuso de una menor de edad- ya estaba contemplada como un causal de aborto no punible antes de la aprobación de la nueva ley, a fines de 2020.
La legisladora santafesina admitió que con este tema en particular, la grieta se profundiza. "Hay una grieta que es clara. A mí en el INADI me han denunciado por discriminación, por trans-fóbica y yo te aseguro que si yo voy a denunciar al INADI no me toman la denuncia porque no pienso como ellas. Claramente hay una grieta llamémosle de verdes y celestes. No lo voy a negar, la grieta está. Es innecesaria pero existe, es real", reconoció.